domingo, 23 de noviembre de 2014

Poema, DEMENCIA

DEMENCIA
Pude haber enloquecido por ese amor
me pasó rozando por el cuello
el filo refulgente de su mirada;
con tal de que su boca me sonriera
me paré de cabeza vestida de piel
en la cornisa de su ventana.
Pude haberme enganchado en esas palabras
dulce carnada en el paladar de mi voluntad,
entre piruetas y morisquetas,
de trapecio en columpio
me la pasé toreando su indiferencia
y llamando su atención en traje de luces.
Pude haber enloquecido por esas manos
elocuente aleteo que zarandea
entre el frio y el calor
mariposas provocadoras de descargas eléctricas

cuando te pilla sin zapatos la humedad de la piel.
Pude haber enloquecido por su voz
sin asidero me encadené a esa melodía día y noche
le subí el volumen y cerré todas las puertas
hasta abrirle herida a mis oídos.
Pude haber enloquecido por ese amor
caer en la demencia… ¡qué locura!
Menos mal estoy aquí
con esta hermosa camisa blanca
con moños en la espalda
susurrando una plegaria con los brazos cruzados
agradeciendo mi salud mental a salvo
mientras degusto la delicia
de estos caramelitos blancos
en una solitaria sala de espera
llena de cuerdos
como yo.
IRMA PEREZ, LA PILLIS - 2012

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