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Mostrando entradas de diciembre, 2022

RIENDA SUELTA

  Ven, mi amor, descosamos esta distancia tan apretada, tan zancona, tan virgen, tan malparida ¡camina, ven aquí! acuéstame, ponme, levántame, ajústame a tus manos; ábreme la boca mientras me muerdes los tobillos y, la boca encuéntrate conmigo, amor, deshagamos la distancia esta tan apretada, zancona, virgen, malparida y, f inalmente ¡soltémonos! de tan próximos. IRMA P.

PENÚLTIMA LUNA

Hasta que vuelvas con tu traje de once luces y tu rostro de penúltima luna; hasta que me alcances de nuevo y yo esté, quizás, más grande o tal vez menos pequeña hasta entonces, te despido agradecida por sacarme a bailar en puntas de pie sin quebrarme y en aceitadas ruedas por encima de los pisos falsos y de las expectativas imposibles; por todo lo bueno que queda de este tiempo con tu nombre; por todas tus noches sin desvelo y todos tus días de sueños por pasar, por la garganta pasar, Noviembre. IRMA P.

SENTIPENSANDO

  Es domingo, y el sol de este día no dejó rastro tibio en su última hora. La noche fría es continuidad de lluvia y más lluvia. Tras los cristales caen cortinas de agua que contra las superficies suenan como una orquesta sinfónica melancólica y sentimental. La fecha es aún Noviembre, pero a éste sólo le quedan tres toques de diana y ni uno más para irse con un trozo de la historia del mundo que va resultando apretada, rara y opaca en su recuerdo. Hace algunas noches -desde octubre- la Navidad con todo y su ambiente festivo, llegó como una realidad forzada, anticipada y visible a mostrarse en las vitrinas y en las casas; como una ilusión que se despierta temprano a halar y enrollar el hilo de un tiempo al que hay que encontrarle pronto la punta, sabiéndolo imprevisible, laberíntico, redondo, aparentemente interminable y complejo como la cinta de Moebius. Pero, no es el tiempo con sus nombres el que hace, el que cuenta la historia, el que la decide y la termina; somos nosotros los qu...

NO SABE UNO

  No sabe uno cuándo el sueño nos tira del cabello hacia el fondo de las cosas desconocidas que igual, con sus temperaturas, nos pertenecen y nos llaman no sabe uno porqué la noche no deja dormir al hombre sólo, treparse en su desmemoria por los detalles y la minucia de sus huellas para encontrarse distraído en el desapercibido respiro de un recuerdo que aún late no sabe uno de qué manera, la mujer sola, puede sumergirse desprevenida y líquida en un poema erótico de esos ofrecidos por Carmen Matute y, como sus caracoles, enterrarse en la arena a dormir el sueño de los amantes que sucumben ante la proximidad del inminente beso no sabe uno, qué de todo esto escrito son sólo preguntas huérfanas, cuánto es sólo el frío de una madrugada demencial o cuánto, el rugido de un fuego intenso que, en vela, recorre el cuerpo en dirección al sur. IRMA P.

SENTIPENSANDO

  Siempre me ha resultado bien quedarme callada frente a los presumidos, a los tibios, los belicosos y a los mentirosos. Una cosa divina -como caída del cielo- siempre se encarga, a su tiempo, de ponerles en su lugar y de cerrarles la boca. Ley de la vida. I.P.

DE UNA FECHA A OTRA

  Una puerta inmensa se abre de una fecha a otra y sigo adorando el mismo calabozo curtido y decrépito este segundo es el recuerdo que juntamos en bancos de rutinas, donde hacemos depósitos que no devuelven un centavo de vida quién no ha sentido miedo del miedo, quién podría morder esa pared y luego mostrar su dentadura intacta cuánto detesto esta parálisis que no es quietud. IRMA P. 2020