LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

QUEJADERA

Como un mal hábito, 
descubro de repente
esta costumbre de lamentar
lo no vivido,
lo escaso,
lo excesivo,
el hacer,
el estar,
el no,
el si

la queja silenciosa
se acomoda sagaz en mi cabeza
como tormenta y tormento
que no cesa y que acosa

todo es pared, laberinto y selva,
es decir:
obstáculo,
sin-salida,
espesura

qué me salvará de esta incomodidad
que es mi “yo” sonámbulo
sin la conciencia de las cosas buenas

y me quejo

quién hablará de mis días de lucha
si el miedo es mudo

y me quejo

cómo llegaré al principio del camino
si no hay ninguno a mis pies tampoco

me pierdo mientras ando entre vacíos
y así,
me quejo una vez más

la tormenta lo sabe y por eso es
tormento demencial, quejadera, joda

cada que musita gime, chirrea, se queja…

caen lágrimas enormes
como goterones pesados
y mi vida, a nivel del piso,
se tiñe roja frente a un cristo
que parece no mirarme

y me quejo

me quejo y me lamento,
como ayer, me lamento,
como ahora, ya lo dije, es un hábito

refunfuñando, lloro como tormenta anciana
que habla y se queja por mi boca

mientras tanto,
ni me veo, ni me escucho,
tampoco se me ocurre el lamento
ni una sola queja o diminuta protesta,
por esta ceguera patética de mí.

IRMA, LaPillis 



OJALÁ



Ojalá te salpiquen las aguas de mi amor
cuando en un descuido tu mano me roce 
y caiga mi deseo contenido
como embravecido diluvio de lagrimas 
y te empape mi tormenta 
a golpes de melancólicos granizos

Ojalá te alcancen los rayos de mi amor
cuando cada día te levantes 
y te bese el sol
y te bese yo en mis sueños
con la ternura de la suave lengua 
sobre la piel tuya desierta de caricias

Ojalá mi amor sea capaz de tocarte,
que con él te abraces,
que con él dialogues,
que me veas en él y sientas que soy 
el temporal que te humedece
y la constante quietud que te hace falta

Ojalá. 


IRMA, LaPillis 

REGALOS



A los niños, una pecera con burbujas y 
peces globo y globos

al pescador, una carpa en las montañas y
una colonia de pino silvestre

a los presos, un paisaje más grande, sin marco

caracoles y medallones al reciclador de botellas,
y para la artesana, una copa de vino y 
un boleto para el teatro

al vigilante, un radio de alta frecuencia y 
con frecuencia, un saludo

para el líder, un video del capítulo "Hormigas" 
de Animal Planet

al sociólogo, al psicólogo, 
al antropólogo y al dentista, ¡poesía!,
poesía en hojas y hojitas de arboles frondosos

al cartero, un tiquete de regreso a la Tierra y
un contrato de por vida

flores por docenas para los estadistas 
para que no olviden las sumas importantes

para el político, un viaje a las zonas polares y
un protector solar con filtro UVXYZ

una serenata de viento para el marinero y sus velas

al abogado, un manual para conseguir 
amigos que lo defiendan

para el obrero, el minero, 
el barrendero y la aseadora
una canasta de pan, un morral de libros y
un viaje a la luna

y para el poeta, 
¿qué se le regala a un poeta?...


IRMA, LaPillis





EN LA RED



Uno se pasa la vida aprendiendo,
en este instante, conociendo, mirando,
hace un minuto alucinando este sin saber

buscando respuestas bajo las hojas,
abriendo ventanas, clausurándolas

detrás de la imagen,
de la frase, de la puerta

detrás de las preguntas sueltas, 
de las aglomeradas,
de las respuestas que se escapan,
debajo de la sábana, en la noche,
cuando ellos no están, ellos...

ella, la dama con su tristeza,
él, con su agonía, con su amargura,

ella, la reina de los muros, la coqueta, la loca,
él, motivador incansable, el palabrero, el amigo,

ella, la de los miedos, la de los celos, la otra,
él, el de los retos, el que calla, el que grita

ella, la sofisticada, la poeta, la niña,
él, el de las exclamaciones, el de la alegría

la luchadora, la estrella, la culta, la amiga,
la envidiosa, la vanidosa, la que nunca nada

él, el visionario, el irreverente, el conflictivo,
el de los poemas de amor, el de los otros poemas

el que hubiera querido para mi,
el que mejor bien lejos

ellos, los latinos, los del norte, 
los del este, los del sur, 
los negros, los blancos, los discriminados

los cristianos, los rapados, los alzados, los caídos,
los menores, los artistas, los del mundo

todos ellos al alcance de mi,
y yo, de ellos. 


IRMA, LaPillis


MI AMOR


















Voy a dejar que mi amor se libere,
voy a dejarlo ir

a mala hora, ignorándolo realmente, 
me creí vivir la media noche eterna  
y lo puse a esperar, 
lo puse a dormir con su esplendoroso vestido 
de océano y estrellas 
sobre sábanas negras y 
bajo la manta fria de la incertidumbre

allá ha estado mi amor,
¡mi amor aprisionado! 
¡pobre mi amor!
allá en el ático que jamás visité por cobardia, 
por falta de costumbre, por olvido, 
por absoluto y maldito olvido

sin darme cuenta enclaustré a mi amor 
¡lo condené!
no le permití asomarse a recibir 
un rayo de sol o de luna

ni siquiera recordaba, y no por mala memoria,
que había una llave para esa puerta clausurada

hace tiempo dejé de escuchar esos sonidos,
de sentir esos roces con que sabía llamarme 
para salir, 
para planear algo juntos, y hacerlo

cómo he podido vivir sin ti, amor, ¡mi amor!

mi amor, 
¡pobre mi amor a solas!
abandonado por mi poca fe, 
por mi mucho miedo,
por mis "más o menos" que son 
tibieza de la propia estima 

excluído de mí, minimizado en las manos
de mi dubitativa voluntad

pero mi amor, 
siempre paciente, siempre callado,
siempre a un ladito de esa fantasía 
que domina al alma, 
que la confunde y la convence

voy a dejar que mi amor se libere
voy a dejarlo ir, ¡es urgente!

haré como si nada,
dejaré la puerta abierta 
y alguna luz encendida para que no caiga,
para que camine, para que se agite,
para que sienta que aún está vivo
¡vivo mi amor, y despierto!

¡liberado!

escapará, por fin, mi amor de mí,
de mi egoísmo, de mi soberbia,
y me callará la boca,
me despejará los ojos,
y cuando vuelva yo a mentirle,
a menospreciarlo una pizca o 
a intentar engañarle de nuevo, 
le rogaré, sobre mis rodillas y 
a pesar de mis lágrimas,
que me ponga a dormir en aquel ático olvidado
que jamás visita nadie. 
 

IRMA, LaPillis 

NO TE AMO



Agradezco que me hayas dicho 
que no me amas,
que es otro paisaje, de otra ventana
el que quieres ver,
que has elegido seguir a solas y
mirarme desde otro lugar, lejos de mi

estaba convencida de mi suerte,
del bien tuyo y el bien que iba de mi

segura del beneficio de este encuentro
hice mi entrega,
puse la cara,
puse el pecho,
puse las uñas, 
la leña, 
el sudor,
el abono para el jardín

y es que uno se sabe así,
uno mide los mismos centrímetros
para lo ancho y para lo estrecho

pero tú crees en lo que crees,
y amas lo que amas,
y cuando hay más que distancia 
entre tus zapatos y los míos, 
el oído no alcanza, 
no alcanza el ojo,
tampoco el verbo, 
la intención,
la buena cara, 
la palmadita,
no alcanza nada

y yo, yo creo en la frase reveladora,
en el arte terminado, firmado,
en la permanencia de la luna cuando no está,
en la torta que por fin sale del horno,
en el agua tibia para el cuerpo frio,
en la boca callada mientras las manos hablan,
y en aquel que dice "no te amo"
poniendo la cara, 
poniendo el pecho,
poniendo las uñas,
con tal de evitar la agonía de un jardín
a merced de la maldita incertidumbre. 


IRMA, LaPillis 

VULNERABILIDAD

Hago conciencia de mi cuerpo 
ahora que me habla en queja 
y me cala de escalofríos los huesos

caigo con el peso de mi fragil existencia
y mi cama se convierte en el aposento
grato del agotado aliento del 
inconcebible cansancio y del intermitente
sueño que no pasa

un desconocido me habita  
y silencioso camina por mi cuerpo 
retando mis defensas, 
contaminando mi sangre,
devorándome el animo y el tiempo que
necesito para mantener de pie este día

soy un respiro débil,
un agotado impulso, 
un deseo fatigado, inútil,
una victima más del 
devastador e invasivo
virus de la gripa. 


IRMA, LaPillis 





En el aire, levitando casi,
entre las nubes y a punto de tocarlas

la presión sube pero no molesta,
nada detiene la velocidad ni el tiempo

se prevee turbulencia, 
quizá precipitaciones, algún mareo,
pero el destino espera hace rato
haciendo fila con flores en la mano

así, así me siento,
como en la ventana de un avión,
¡enamorada!


IRMA, LaPillis



Este día seguí mis pasos,
esos que dejé sin huella
por falta de fuerza en la verraquera

supe desde que desperté esta mañana,
que hoy sería un día importante,
que a la i no le faltaría el punto 
ni a la suela del zapato una vueltica

esta noche caeré a la cama 
como una hoja de árbol cuando 
decide descolgarse 
sin más peso que el de los párpados
a punto de sueño.


IRMA, LaPillis


En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

ENTRE LA POESÍA Y YO

La Poesía se ha ido. Ella hace eso a veces. Pero esta vez, antes de irse, me habló con los ojos llenos de verdad y de bondad. Enfática y con...