Somos una flecha lanzada,
dirigida irreversiblemente.
No es posible recorrer otra vez
la horizontal trazada;
lo que es posible,
es sufrir interrupción o retardo o,
seguir avanzando y atravesar "el blanco".
"El blanco" es
ese punto negro al que se le atina,
si se le mira de frente.
IRMA, LaPillis