Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

Déjenme con mi locura

intentaré no molestar a nadie,
me apartaré cuando me cruja la tristeza
porque eso es aviso de inundación y derrumbe,
una movida que siempre
me deja del lado más pálido hacia el sol

también lo haré
cuando suelte la risa de golpe

no adivino lo que me revienta por dentro
cuando la empatía me aprieta el humor

esto es bastante exagerado
pero así es,
como la solidez de una milenaria pirámide,
como la inestabilidad del péndulo,
como la intensa vibración de un súbito impacto,
como el vacío en el estómago de una mariposa

déjenme con mi locura,
que a mí lo que me molesta,
es "mejorar".

IRMA P.



PARECIDOS


No soy distinta a ti, mujer;
me duelen igual tus esguinces y tus heridas,
la torcedura de la certeza y todas sus dudas

del inflamado miedo, sufro toda su fiebre,
de la enconada mentira, toda su pestilente pus

huyo de la rapacidad del egoísmo
aunque a vecesme alcanza
e igual, me cobra

no soy distinta a ti, mujer,
estoy de tu lado,
al lado tuyo,
enfrente de tí por si caes de bruces;
atrás, como sombra redonda y móvil

tengo la piel delgada debajo de los ojos,
encima de las manos y del sentir;
me levanto por un sueño
y me acuesto a soñarlo

como tú, sé del salto al vacío,
a la cama, llena de cansancio;
estamos en lo convexo y en
lo cóncavo del amor

somos la boca para la palabra,
el beso,
la oración

la mano trabajadora,
la tierna,
la empuñada

no soy distinta a ti, mujer,
ni al hombre que
me lee ahora y pasa saliva

él, que ha de parir su propia vida
-a diario-
como tú,
como yo,
y se verá en mí y yo en él;
se reconocerá en las similitudes
y se conocerá en las diferencias;
en este poema sin género ni genialidad,
tan lleno,
sólo,
de parecidos.



 Realidad: Dícese de todo lo que es y está, todo lo que vemos con los ojos cerrados y con ellos abiertos, todo lo que hay, propio y ajeno, cerca o lejos, verdad o mentira, malo o bueno, nos guste o no.

I.P.

NOMBRES

 Hay nombres propios

que son referentes
de deseo de olvido,
que son sensación de
sabor metálico,
textura de pavimento,
caminos empañados como
espejo de ególatra,
callejones estrechos
atorados en su arrogancia,
trágicos símbolos del amor ausente y,
como las calles de una sola vía,
"finitos", prematuramente,
a mitad de esa palabra.
Pero hay otros nombres,
en cambio, que son
cascabel alegre en los tobillos,
letrero de neón en la garganta de la noche,
banda sonora de un momento sin cicatriz,
merengue dulce en
la boca salada,
apodos y apelativos que evocarlos o pronunciarlos
son garantía de
equivalencia y reciprocidad,
la confirmación confiable y plena
de que siempre que
se traen a la memoria
o se nombran,
se llega a casa..., a casa.

IRMA P.


SENSACIÓN

Aveces,

cuando camino la desconocida calle,

cuando me encuentro en las vitrinas
o en las ondas de algún charco,
en los ojos de un retrovisor
o en la tapita del labial que uso

cuando la multitud que me rodea
se atora en los ascensores,
en las puertas giratorias,
en los semáforos en verde y
cuando espero
el paso,
el turno,
la hora,
el timbre o la moneda

cuando preparó el café,
cuando me cuelgo el bolso,
cuando escribo mi firma en
la hoja del día o, del poema

a veces
-cuando todo eso-
tengo esa sensación
recurrente,
pasmosa,
sublime como lágrima espiral y silenciosa,
de una caricia profunda en mi pelo,
de un roce acentuado en la mano,
de una sombra a la izquierda o,
a la derecha, un abrazo,
de un místico beso
casi húmedo,
casi cálido,
casi intenso,
en todo el centro
de mi soledad absoluta.


 


HOGAR


La oscuridad es relativa:
anoche se fue la luz,
cero por ciento de luz
de ayer a hoy
después de unas risas en mi cama,
anoche,
todos nos dormimos
con el corazón lleno de sol.

IRMA P.



En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...