Hay palabras de todo tipo y de todo origen y, de alguna manera, en tantas ocasiones las asumimos sin derecho de autoría y reconocimiento. Así, hay palabras que son amores, grandes favores y verdades que lo mínimo que esperan -si acaso esperan algo-, es la mención del nombre de quien las ha reunido y las ha hecho libres para el bien y/o el placer de otros.
IRMA, LaPillis

