Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

SALIDAS

Qué problema cuando se tapan los sifones,
se amanece con el agua al cuello y
la humedad calada dentro de los huesos;
todo lo que cae encima se va juntando
y formando una densa bola de mugre y desperdicios
que taponan y dejan sin salida
el único camino que permite continuidad,
descarga, fluidez, limpieza y respiro
no se puede vivir con las rodillas tiritando
y la casa con las paredes blandas;
tampoco engañar al olfato si los desagües pierden
la apertura de sus rejillas y su capacidad de curso libre
los sifones son eficientes conductos
comunicantes y liberadores;
son como gargantas abiertas por donde ha de pasar
el lodo nocturno y la luz del día
de un lado a otro sin atascamiento;
si no es así, esa tubería siempre estará ahí
para recordarnos que algo no circula bien y que,
no será de otro modo,
si no se interviene, inmediatamente,
con algún poderoso solvente o la herramienta indicada;
que no valdrán aromas que disfracen de dulce el aire
ni sofisticados sistemas de secado
para lo que asciende rancio y largamente estancado;
que su contenido se retirará por impulso y por momentos
pero que, sin opción, siempre se devolverá drásticamente,
haciendo notar la fuerza de lo que yace represado,
amenazando desborde y revolución;
sí, así como lo hacen esas cosas procrastinadas
en las cañerías del alma



cuando se tapan los sifones puede suceder cualquier cosa
pero, qué iba a yo a imaginar
el derrotero al que iban a dirigirse estas palabras;
había querido contar lo que vi esta mañana cuando
vi correr alegremente el agua
hacia un sifón des-obstruido por mi escoba
siendo así, terminé escribiendo -porqué no decirlo-
sobre algo que nos pasa a todos en la vida,
en lo cotidiano,
en los intestinos,
en lo profundo,
en los insondables silentes sifones del alma.

IRMA P.

La última vez que fui al futuro
no logré llegar muy lejos

nadie sabe para dónde va y, sin embargo, 
aquel lugar está lleno

las paredes se levantan sobre la tierra 
donde antes se extendían
con vitalidad otras raíces 

la sangre es pálida y tan espesa 
como fluido de agua enferma
-eso se ve en los ojos,
no en las pieles-

hay esquinas cuyo cruce da igual,
hay cruces en las esquinas,
hay millones de puertas idénticas 
con números indescifrables que 
son como tapas de frascos de laboratorio 

hay un ser humano 
en cada frasco de laboratorio 

hay un embudo
estrecho,
categórico,
soberbio

se realizan experimentos
en donde se filtra luz 
sin sol ni luna

inevitable, la mesa se seca y 
cae der rodillas hecha polvo,
el piso cruje rabioso su tapete de vidrio
y la vida llora la ausencia del manto 
del río ahora que anda descalza

la última vez que fui al futuro,
no logré llegar ni cerca...,
no tengo los zapatos para ese mundo.


Irma P.



En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...