Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

Todo lo que se hace "por otros" debería mantenerse en la más absoluta reserva, guardarse en lo profundo de la memoria del corazón (en el frasquito de los recuerdos dulces), allá en donde el presumido ego no pueda encontrarlo y deshaga el regalo. Que esos otros lo sepan, lo reciban y se sirvan es suficiente. ¿No es así?

SENTIPENSANDO

 

Pilas con la rutina. Podría creerse que hablo de un disciplinado, puntual y habitual comportamiento. El del orden y la justicia, el del ordenamiento del espacio y la consideración del tiempo, el de la obligatoria secuencia para el cumplimiento de la norma y la ejecución precisa de alguna receta o de un concierto. Pero no, no me refiero a eso.
Cuántas cosas de extraordinaria belleza, de singular ingenio o increíble creatividad pasan desapercibidas mientras suceden. Pareciera que la repetición, que es la dinámica de la rutina, va superponiendo negro sobre gris y gris sobre blanco y blanco sobre lo que queda de una transparencia que desaparece tras la monotonía de las mecánicas costumbres y el repaso sobre el calendario de las mismas cosas. Como dicen, todo lo hacemos paisaje.
Lo curioso es notar que precisamente esas cosas que desaparecen sin que lo notemos, suelen ser las mismas que en algún momento, al primer instante de despertarnos, capturaban toda nuestra atención y aliento, y así durante todo el día, durante varios días, hasta que empezaron a hacer parte de las cosas que se van dando por hecho sin ningún resalto en la emoción y con absoluta indiferencia: La luz del amanecer, la sonrisa de un familiar, la altura que han alcanzado la bugambilias del jardín, la silla frente a la ventana; el agua saliendo del grifo, el crepitar del fuego; la compañía de una mascota, el aroma del café, de un estofado, de la piel; la singularidad de las manos, sus movimientos y sus obras; aquél tono de azul, de voz, de un "buenos días"; la característica particular de un gesto, de un rostro conocido.
En fin, rutinas y rutinas, réplicas de un original desgastado y descartado, formas de hacer quizá seducidas por la pereza, quizás atrapadas en el pesimismo, quizá disueltas en la apatía o quizá, simplemente, apagadas en su interior.
Como el invierno en el norte, en donde es tontería la emoción de ver caer estelares copos de nieve sobre la blancura del blanco, sin sospechar que esta es, precisamente, la imagen increíble con la que sueñan los caribeños que nunca han salido del sur.
IRMA P.

 



Luego de leer aquél poema
tuve una clara visión de níveo fuego,
como un manto de cristales de hielo
sobre los hombros de un mundo ciego
como cuando la oscuridad desaparece de súbito
y uno se siente brillo intenso de la luz blanca,
emergiendo, acogedor y cálido,
del pecho abierto
de un sol muy blanco.
IRMA P.

SENTIPENSANDO

¿Qué es lo que pasa con el tiempo?

El tiempo enloqueció. Nunca más hizo fiesta ni siesta; nunca más se sentó en la puerta de su casa a ver pasar los detalles de la vida; nunca más se acomodó a ningún disfrute; nunca más se relajó, ni se subió a un columpio a elevar las emociones y, nunca más se tomó un café con el hombre mientras ambos fumaban su pipa en calma. Un día empezó a correr y nunca más se detuvo.
El tiempo enloqueció. Lo que vivimos ahora es la esquizofrenia de cada día; segundos, minutos, horas, meses, nombres del tiempo que, apenas, hacen contacto con la realidad.
IRMA P.

¿EVOLUCIÓN ?


Evolución, inteligente y artificial,
te hemos estado viendo,
te hemos estado viviendo

con tu voz de encanto y espanto 
te hemos estado escuchando decir:
"el mundo que conocías, como lo conocías, 
ya no existe, 
lo deglutí y ya no va más;
aquí tienes lo imposible, posible, 
y... también viceversa"

con tu disparado despliegue de información 
vas llevando a la saturación los conceptos de 
creatividad y crecimiento 
y con ello vas condenando a muerte a la alegría del asombro
por aburrimiento, por frustración, 
por cansancio y por repetición,
y condenando a vida al desánimo de hacer, de ser, de estar

aparentemente no hay límite para tu propósito,
aparentemente no hay nada qué cuestionarte, 
pero eso es tan falso como la originalidad que pretende un texto
sin haberlo paseado antes por las venas,
y tan peligroso como la manipulación disimulada de cualquier organismo vivo

a pesar de tus alcances, apenas alcanzas a definir la palabra Humanidad, 
pues no conoces la esencia del estímulo que hace 
al músculo de la boca sonreír, y tampoco, 
la importancia que tiene un "gracias" para la finalidad
de la continuidad de la vida

evolución, 
tu desafío es reconocer con apuro la existencia del bien y el mal, 
de ambas inteligencias, 
y luego, ser contundente al filtrar todo lo que viene contigo 
pues no siempre, no todo, se traduce en progreso

evolución, evoluciona sobre ti misma, 
ahora eres tan triste como la palabra artificial,
y tan engañosa que la desconfianza araña tanto los tobillos 
del cielo, que ya ni en su azul se puede creer

evolución, vas tan rápido y desbocada 
que pareces un fin.


IRMA P.




En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...