Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.


 

EN MI LIBRO


Mi vida escrita como un libro,
día a día,
hoja a hoja,
en renglones cortos
como delgada línea de arena,
que cuentan y develan
las veces, esas veces…,
todas las veces que mi alma
quiso emigrar, y emigró
todo queda allí:
mis espacios,
mis puntos y mis pausas,
mi algarabía,
mi pereza,
mi risa,
mi pierna rota, mi debut,
mi cobardía,
mi escondite,
¡todo lo osada que fui!
queda
el cansancio,
la mala racha,
las primeras veces de todo
y de ellas, las últimas,
las repetidas
queda también
la gran culpa,
la gran duda,
lo indudable,
la búsqueda contínua
mi pulmón izquierdo,
mi mano derecha,
la burla de mi memoria,
los picos de mi sistema nervioso,
el amor a tantos y a tantas cosas,
el recurrente sueño,
ruego,
verso
el rostro mío de la rabia,
todas las flores que respiré,
las bocas mías
el que me amó…
pero, sobre todo,
queda mi silencio,
ese que siempre habló por mí,
voz de tinte rojo
que usó mi sangre
para escribir las noches y los días
de todo
lo que yo
nunca
pude decir.

IRMA P.



 

QUIEN TENGA UN AMIGO POETA


Quien tenga un amigo poeta,
que cuente cómo lleva
sus desvelos,
su genio,
su temblor
cómo hace para contenerse
con sus arrebatos,
sus nervios,
su miedo
cómo sabe
cuándo y dónde va a desaparecer
y porqué no dice nada
antes, durante y después
de su retiro a solas
quien tenga un amigo poeta,
seguramente también tendrá
una buena silla en donde esperarle
las horas y los días que se ausenta,
un buen corazón para perdonarle
las veces y todas las veces que se va,
y siempre pondrá un par de recipientes
sobre su mesa
para beber o comerse juntos
las uvas amargas y dulces
del árbol de afuera
hasta levantar adentro
una borrachera de risa o de melancólica fiebre,
todo, con tal de sacar
al corazón de la hipotermia
quien tenga una amiga poetisa
o un amigo que escriba poemas,
habrá de acostumbrarse a sus delirios,
a no hacerse preguntas sobre sus rezos
y a no extrañarlo en sus silencios
-que es cuando más suele decir-
a verlo parado de cabeza
acumulando sangre,
derramando lágrimas
como si con eso
pudiera vaciar las tragedias universales
o cualquier suerte
si en tu arito de amigos
cuentas con uno de ellos,
tenle paciencia,
un poco más de aguante
que,
aunque su vocación sea ser río
y su cauce ingobernable,
nadie más
escribirá ese poema sobre ti
con todas las letras que le hacen falta
a un sublime poema de amor.

IRMA P.


 

Aquí, yo, 
un poco jodida,
tanto romanticismo
me saca del mundo

ellos hablan, y yo les huyo, 
yo hablo, y ellos huyen de mí 

como buena delantera del amor, 
apunto pero no atino,
parezco fenómeno de circo,
la última enamorada del planeta

¡ah! si fuera distinta, 
tal vez si fuera distinta
él estaría conmigo, 
pero ésta que soy, sabe, 
que él es uno,
sólo uno,
como yo.

IRMA PÉREZ 


En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...