Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

 


Es por donde se quiebra la razón
por donde se astillan las respuestas  

no se atina a la verdad
cuando la boca es dura como el cráneo
 
todo debería ser
como la humilde sabiduría del bambú:
una curva,
una reverencia,
una pestaña,
la voluntad arqueada sin intención de duelo,
sin cansancio,
sin preguntas; 
un corazón sin soplo.

 

Irma P.

 


 
 

IMPERDONABLE

 


Cosas imperdonables están sucediendo,

cosas que pasan desapercibidas,

invisibles,

torpemente aceptables


como el tiempo de ayer

y el minuto anterior 


como la última vez que se sabe de alguien

y la primera en que nos dio su abrazo


como la transición de las estaciones

y la dolorosa muda de piel de la tierra


como el fin del romanticismo

y el placer de jugar cualquier cosa


como la costumbre del hambre ajena

y la complicidad con la gula


como las ilusiones falsas 

y las mentiras cultivadas


como la ronquera de los pájaros

y la tos del mar


como el brillo hipócrita de lo aparente

y lo convincente de su sonrisa


como lo que omitimos por egoístas

y lo que acusamos por ignorantes;


cosas imperdonables están sucediendo,

cosas que han pasado desapercibidas,

invisibles,

torpemente aceptables


como el paso del amor,

y de todo el amor.


IRMA PÉREZ




INSTRUMENTO DE GUERRA

 

Como si tú pudieras ser el arma
que termine con la guerra,
se me ocurre convocarte en medio 
de este ruido insoportable


¡música, querida música!
suena, suena alto,
retumba desde los parlantes del cielo
reúne a tu orquesta a lo largo del planeta
y cae sobre nosotros
como bombazo fulminante,
revienta los tímpanos para
no escuchar otra cosa

ciérranos los ojos y oblíganos
a mirar hacia adentro,
a cerrar la boca para
no hablar,
no predicar,
¡no pregonar nada!

que todo se zarandee para
que se caiga todo lo que esté suelto,
y se suelte, todo lo que tiene
que caer por exceso de peso

¡música, querida música!
manifiesta tu potencia,
tu influencia,
el poder de tu efecto

enciéndete y alborota a los dioses de
otros dioses dormidos,
despiértale a todos con un agudo de cigarra
y señálales en rojo el saldo de la vergüenza,
el de los sueños pendientes y
las promesas sin cumplir

revienta las cuerdas de los violines
con el énfasis de un suplicio y luego, 
rómpele el cuero al tambor
con el mismo de la mano 
que sin descanso lo golpea

pídele al bandoneón
que afine su voz
y, en un gemido largo, 
que libere los tonos que sollozan
desde la entraña de su fuelle,
aquel que, llorando su nostalgia
decanta toda la tristeza desbordada del mundo

¡música, querida música!
como si tú pudieras,
tú, amiga del amor y enemiga de la guerra
¡suena!
rompe todos los cristales,
la obscenidad del ruido que, ahora mismo,
nos urge exagerar
en el vulnerado deseo de vivir en paz.

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...