Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

EL AMOR, MI RELIGIÓN

 

¿Santa?, la religión del amor;

sin espinas, sin heridas,

sin crueldad concebida,

sin cuentos de salvación condicionada

ni historias de muerte convenidas


santo, santo, santo es el amor, 

sagrado como la semilla de trigo,

generoso como la semilla de trigo,

todopoderoso como el agua sobre la semilla de trigo


culto al campo y los altares frondosos de sus hojas,

alabanza a la oportunidad por el fuego de vivir,

reverencia al íntimo caballito de mar que se enamora,

palmas juntas a lo verdadero del bien, por el bien


bondad inflamable, no extinguible;

credo justo, no infausto;

compañía infalible, indudable;

belleza y armonía en la coreografía 

de las palabras tangibles y en los actos legibles 


santo, santo, santo es el amor, 

sagrado como la semilla de trigo,

generoso como la semilla de trigo,

todopoderoso como el agua sobre la semilla de trigo


el amor,

omnipotente, "si credis",

omnisciente, "si credis",

omnipresente, "si credis"


por los siglos de los siglos. 


IRMA P. 



TE QUIERO, MI AMOR

 

Él no se lo puede creer;

hace tan sólo unas pocas horas 

le dije que le quería con locura


se lo digo todos los días, 

sobre todo cuando no tengo voz,

es decir, 

cada vez que con la suya 

me lanza a un universo místico 

y me convierte en estrella de

la divinidad 

cuando me dice

"te quiero, mi amor";

entonces, 

soy yo quien no me lo puedo creer


y así permanecemos los dos,

como eclipsados en la confianza de dos verdades juntas,

maravillados dentro del éxtasis 

de un sentimiento increíble. 


 IRMA P.



MEDULAR

 

Plath, 

Paz, 

Pizarnik, 

Pessoa, 

Pérez


tal vez 

si se hubieran dedicado a 

otra cosa...


pero se nace poeta,

como nace la sangre:

desde la médula,

calada dentro de los huesos. 


IRMA P.




SENTIPENSANDO

 Corrían las once de la mañana, cuando la paciencia se detuvo en sus once minutos y me habló:

"Tu tiempo no es el tiempo del otro, ni el de las mariposas ni el del guepardo; ni siquiera el del puntual sol que jamás respirará a tu ritmo. Así que, cuando riñas con la espera, cuando tus pulsaciones te reten y cuando él tenga que pasar para que tú pases, tenme, tú sólo tenme y no me sueltes, que yo te devolveré a cada instante el favor por el valor de la quietud, de la confianza y la prudencia; así mismo, te entregaré completo y explicado el beneficio por persistir con templanza y serenidad sobre la espera. Esto que te digo no es una promesa pues, mientras el tiempo sea en ti y tú seas en él, es decir, mientras vivas, yo seré quien adelgace la espesura de los obstáculos, la intensidad de las demandas y las tinieblas de la urgente necesidad. Tenme pues, y sé paciente también en ello".
I.P.



EN LA PENUMBRA


Cuando al caer la tarde
y el sol me hace sombra
sobre la superficie clara,
todos los espacios
que ocupa mi silueta
son tuyos

no hay vacío en
la cobáltica penumbra

mi llenura es de ti, plena;
como tus ojos, de azul, plenos.

IRMA P.



En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...