LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

Mostrando las entradas para la consulta libertad ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta libertad ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

DE LA LIBERTAD PROPIA - Sentipensando



- Y, ¿para dónde va Vicente?
- Para donde va la gente.
- Pobre Vicente; siempre haciendo lo mismo. Si tan sólo pudiera soltarse los tobillos de sus grilletes mentales podría darse cuenta de que, al abandonar la consideración de su propio criterio y voluntad, está reduciendo su propia existencia a un espacio minúsculo en donde poner un pie delante del otro para caminar no es posible. Eso se llama sometimiento y su consecuencia es, la humillación del derecho a la libertad propia.

IRMA, LaPillis

DE LA VERDAD


Un día te das cuenta,
de que "la verdad" es la mentira
que todos están acostumbrados a oír


un día te das cuenta,
de que decir la verdad
es mantener aceitadas y abiertas
todas las puertas

un día te das cuenta,
de que decir la verdad
es ¡increíble!

un día te das cuenta,
de que la verdad molesta como
pisotón al callo del ego, y ese dolor
lo conoce el dueño de ese pie

un día te das cuenta,
de que la verdad tiene nombre propio
y lugar y tiempo propio,
que no necesita intercesor,
ni moneda,
ni retórica de discursos terrenales

un día te das cuenta,
de que la verdad
no sólo facilita la vida,
pero también le despeja el camino de
tentativas falsas que sí conducen
a abismos certeros e irreversibles

un día te das cuenta,
de que la verdad es la realidad
que el mentiroso no puede soportar
sin avergonzarse

un día te das cuenta,
de que la verdad es una pieza única,
como una piedra preciosa
en nuestras manos

un día te das cuenta,
de que una vida por fuera de la verdad
es una vida en coma con la conciencia
de unas ganas insoportables de despertar

un día te das cuenta,
de que la verdad,
es que no hay verdad absoluta,
que cada ser tiene la suya y
que es digno de ella,
privilegiado y soberano de ella,
claro, hasta que miente

un día te das cuenta
de que la verdad, sea cual fuere,
es el único escenario perfecto para
ejercer la libertad de vivir y
vivir en libertad

un día, como hoy, te das cuenta,
de que crees saber la verdad de la Verdad,
y encuentras, en cambio,
que sólo estás empezando a averiguarla

la verdad..., ¿acaso la hay?

IRMA, LaPillis
2015

¿POR QUÉ LOS POETAS “REGALAN” SU POESÍA?


No es que me haya sentado a pensar en la pregunta. Ni siquiera se me pasaba por la mente el preguntar alguna cosa. Fue de repente, sin más y sin menos palabras. Debo confesar que luego de postearla, me quedé con la mirada fija en un “blanco”, divagando mi propia respuesta y sin mucha expectativa, sobre la reacción general frente a tal pregunta. “Qué bueno saber qué piensan todos…”, pensé. En cuanto a mí, me esculqué un poco la consciencia, la voluntad, la expectativa, la memoria, la motivación y el ánimo, y no encontré el fondo ni la forma para una respuesta concreta, mucho menos concluyente. Como sea, me parece que está bien airear de vez en cuando, lo que reposa encogido y sin luz.

Pero bueno, retomemos: ¿Por qué los poetas “regalan” su poesía?
¿Para qué más es?, me respondo con la pregunta y voy más allá:
Desde mi experiencia personal, no me cabe la menor duda, de que escribir es un verbo cuya realización sólo tiene sentido si cumple con su finalidad de emisión y comunicación. Particularmente, creo que la poesía es un género literario que busca cubrir del frío existencial al ser humano. Ella es un acompañante liberador y revelador, un facilitador que camina paralelo al acontecer diario, que sabe moverse entre el contraste de los tiempos y los enfoques, y que también sabe “respirar” dentro de cada elemento sin alterar su esencia y su propósito. A pesar de eso, todos sabemos que ella no siempre es bien recibida, no siempre se comprende, no siempre se acepta, no siempre se acomoda y no siempre gusta. Como todo. De ahí que, hay tantos estilos y formas de decir, como brochazos gruesos y delgados hay en la colección del arte universal.
Por otra parte, creo que escribir poesía no es como patear un balón o mascar chicle. No es tampoco el más elevado de los oficios, aunque tan relativo es decirlo, como que el lector se imagine hasta dónde se llega cuando se busca más allá de lo visible y de lo palpable; sin embargo, por su trascendencia existencial, espiritual y emocional, me parece que si algo demandara la poesía, sería un lugar en el corazón del hombre, una mirada abierta y respetuosa; una oportunidad de espacios sin tanto ruido; libertad conjugada en todas sus formas posibles, amplitud en la receptividad, desarme y justa estima.
Si bien uno puede quedarse con su poesía guardada en un cajón, por la razón que sea, me parece que hacerlo en estos tiempos donde lo que se quiera leer y publicar está a un clic, tiene que ver con la personalidad de quien escribe y sus propios intereses. Muy respetable.
Como dijo alguno por ahí, “De todo hay en la viña del Señor”. Pero, en cuanto a mí, yo sí he “regalado” mi poesía -que no es poca- una y otra vez. La he visto irse, dejarse llevar, consolar, animar; la he visto revolver y remover; la he visto contestar, compartirse; la he encontrado en otros ojos, escuchado en otra voz, en alguna historia, en otro idioma, en otro tiempo.
Esta labor como muchas otras, requiere de vocación principalmente, pero también de disposición, responsabilidad, dedicación, entusiasmo, tiempo, entrega y más. Y creo que, si hubiere lugar a una retribución económica como motivación prioritaria, el próximo poema a escribir perdería la “limpieza” que exige su esencia; además, creo que la inspiración estaría permeada por un interés malsano y perjudicial, una influencia externa muy contraria al ideal de libertad y pureza que requiere el sagrado y auténtico ejercicio de escribir. Y lo que es más trágico aún, acabaría siendo representada por un pedazo de moneda que jamás podría cubrir el incalculable y único valor ético y estético que la Poesía tiene.
Ah!, si con la poesía se consiguiera dinero, cuántas cosas habría conseguido yo. Entre otras, como el poder abrazar personalmente y conocer a todas esas personas que a lo largo y ancho de la geografía del mundo me han regalado su tiempo, sus palabras, sus emociones, sus “si” y sus “no” y todas esas cosas maravillosas que se reciben gracias a una honesta y espontánea correspondencia de doble vía. Eso, “retroalimentación divina” le llamo yo, la que considero hoy en día, como la representación de una parte importante y no negociable de mi riqueza personal.
Otra cosa es recoger lo escrito, ponerlo en un libro con portada y título, y letras en tinta y papel con nombre propio. Otra cosa es revisarlo prolijamente, corregirlo una y otra vez, diseñarlo, detallarlo, gestionar su publicación, esperarlo, recibirlo, promocionarlo y venderlo. ¡Venderlo! eso es otra cosa, ¿verdad?
Por salud, por si las dudas, por amor y, por favor, LEAN POESÍA.


IRMA, LaPillis

PASAREMOS POR TODAS LA EMOCIONES

Siempre ha habido un poeta o una poetisa que ha dicho, ha escrito, no ha callado, ha denunciado y ha apuntado la palabra-dardo al enemigo y a la maldad del mundo. De sobra han estado los portaliras o bardos que van tejiendo redes de contención, de expresión y de motivación a ritmo de segundo en todas las sucursales donde el amor respira y donde no.
No sigamos pensando y diciendo que la poesía sólo es dulce empalagoso de repostería, amabilidad ocasional, tema enredado. Nombre tienen todas las cosas, y todo tiene razón de ser y significado. Que si algo ha de llevarse el viento, eso no son las palabras. Las palabras siempre se quedan y si se van, regresan, vuelven sin falta desde el eco de su más afinada intención.
La Poesía está aquí, y está para eso. 

Así vuelve y dice:

PASAREMOS POR TODAS LA EMOCIONES

Pasaremos por todas las emociones, 
como quien pasa los ojos 
por un paisaje surrealista 
desde la ventana rota de un tren 

todas las emociones 
nos llegarán perceptibles a los huesos 
y todas ellas nos mostrarán, 
ardiendo y por primera vez,
cómo ha sentido la Tierra 
la ausencia de la gratitud

ella, inocente e incrédula 
ha visto caer sus cabellos, 
uno a uno arrancados desde la epidermis
con la malicia de la garra humana;
así ha vivido la cerrada noche,
sin el arropo natural de su tibia melena, 
ni la melodía de las voces de su fauna
galopándole en el pecho, 
cuando desde su interior
lucha intentos por rotar 
el beneficio de sus estaciones 

ella, perturbada en su orden 
y acorralada su salud, 
clama nuevas oraciones y demanda razones 
ante un colectivo atolondrado 
que ha tenido que recordar, 
del susto y de golpe,
de qué color son los tomates,
los muebles de su casa,
y el origen de la blandura del pan 

ella, privada de cielo, de agua y de tierra,
junta estrellas alrededor de su cama
para que le alumbren 
la soledad de su almohada
junto a otra sin arrugas 

como ella,
pasaremos por todas las emociones 
en este viaje con destino a "alguna parte",
como si fuéramos olas temperamentales 
de un sólo mar que tiembla y se reduce

a un día le seguirá la hora aterradora 
o el minuto de alivio del día nuevo,
pero todos los días pensaremos en el amor,
"entre líneas", en el amor,
"en la menuda letra", en el amor,
"de reojo" o de lejos
 o ¡de iluminados!, en el amor

porque todos los días la maligna viralidad
-desde su bondad posible-
nos recordará de qué carecemos los mortales
y cuánto nos duele la profunda fractura 
de la libertad mientras hay vida;
nos estornudará en la cara 
-en partículas invisibles- 
la oportunidad de cambiar en cualquier 
momento nuestra suerte
y todas nuestras decisiones definitivas. 

IRMA, LaPillis 


DEL AIRE RESPIRABLE


Desde tiempos inmemoriales 
parece haberse malogrado la idea

dos pies nunca fueron suficientes
para echar a correr los sueños, 
los sueños llegaron amordazados
y de ahí todo marginó la vida 

quizá hubiera sido mejor 
nacer trébol o nacer agua,
pedacito de canela o tris de nube

ser quizá, la esquina abierta
donde se cruzan los cuatro vientos
y despeinar cabellos
levantar faldas y toldos
o juntar hojitas y tejer tapetes

cualquier cosa menos tú,
cualquier cosa menos yo,
tras la celda de algún ojo deforme
que no conozca 
la libertad
como único aire respirable.


IRMA, La Pillis - 2014

DE LA COMPETENCIA COMO TRAMPA - Sentipensando


Tú eres tú y yo soy yo;
yo soy yo y tú eres tú, 
competir, invalida esa libertad.

La intención de competir contra el otro es una trampa de la autoestima, 
un distractor que con sus artimañas nos aleja 
del verdadero potencial que todos tenemos, 
truncando así, la realización de la misión de cada uno y, 
a la misión misma.



ELECCIONES


Porqué el ave escoge el mismo árbol 
e incluso, la misma rama,
habiendo tantos bosques y jardines y aves,
y allí permanece, 
se sacude y canta?

Cuando la libertad de escoger
es de ambos,
el conocer sus propias alas
y reconocer que el otro también las tiene,
la elección se hace más 
desde el amor
que desde la necesidad de no estar solo.

IRMA, LaPillis 


ESCLAVITUD

Tengo atragantado un dolor horrible
como nudo insufrible alrededor del cuello,
estoy viviendo la muerte de mi alma y
no puedo morir la de mi cuerpo

tengo un grito acorralado
rayando ahora, la pared de mi cordura

ya no soy yo, yo, lo que era,
en otras manos desapareció el amor que
era el resguardo de todo mi credo

tengo la mirada de agua, 
el otro, sangre en la mirada,
su látigo ha deshecho en tiras mi esperanza
más que la piel abierta de mi espalda

tengo atravesado el pecho por la belleza de la vida 
con un candado sin ranura de llave pero, 
algún designio o alguna fatalidad rompió 
perversamente mi sueño,
lugar donde les vi, 
donde me vieron los ojos de los seres que amo,
los seres que amo, 
los seres que amo que ya no están

tengo amputada la existencia en todas sus 
extremidades 
y la justicia me condena con cadena la voz,
me aísla de todo
 
y al final es lo de menos, 
porque ya no huyo de nada, 
si acaso, de mí, 
de algún aleteo que me recuerde 
lo inútil de los intentos de escape del 
oscuro cielo de una doctrina que mata todo 
y mata al hombre, 
aquí,
al otro lado de la libertad de usted. 

IRMA, LaPillis 

DE LO QUE HEMOS DEJADO DE MIRAR Y APRECIAR - Sentipensando

De manera imperceptible, un día dejamos de ver ciertas cosas: naturaleza viva y activa, compañeros de plumas, de cuatro patas; campo y cielo abierto, raíces, tréboles, dientes de león a la vista; siluetas y sombras asombrosas, todas las texturas todos los colores; una quebradita, dos troncos abrazados, tres nubes, sólo tres nubes; dieciocho vacas y dieciocho garzas, barbas larguísima de pasto verde, el olor a hierba; hojas que crujen a carcajadas, aguacates y duraznos voluptuosos y ofrecidos; un caminito, una huella larga de mil huellas cortas, un camino contando la historia por donde va y viene descalza la libertad todo el tiempo.

Ese mismo día, cuando hemos dejado de observar todas esas cosas, de buscarlas y apreciarlas, también hemos dejado de ver que así lo tragamos y que así lo asumimos; entonces se cree que todo va normal, que es lo que hay, que siquiera estamos vivos, que no estamos solos porque estamos rodeados de gente, que somos más valiosos e importantes que los elementos de naturaleza. Y así, inmersos en los hábitos y en el conformismo de lo usual, acostumbrados y amañados en un metro cuadrado, satisfechos con lo que apenas alcanza la mano y el ojo, no nos damos cuenta de que, literalmente, hemos "normalizado" la vida sin cielo y al cielo, sin ninguna vida.

Finalmente y como en todo, siempre habrá quien encuentre este texto sombrío, inclemente, molesto o aburrido, cuando en realidad es un ventanal que ofrece un paisaje de vasto verde con extensísima vista al mar.

IRMA, LaPillis 

LA TRAMPA DEL MIEDO - Sentipensando

 "Esperar el momento correcto/perfecto suele ser una de las trampas favoritas del miedo" (leído por ahí).

"Estoy esperando el momento correcto, porque cuando me decida, no habrá punto de retorno para mí; no saldré con nadie más; no amaré a nadie mas; no me importará nada más por el resto de mi vida" (leído en el muro de un amigo).


Luego, pienso yo: 

Cómo no va a dar miedo tomar esa decisión basada en tanto radicalismo. Parece que en el fondo se teme tanto a no ser consecuente con los sentimientos, que hace falta condicionarlos para tomar una decisión que, en realidad, debería surgir con plena libertad y confianza a partir de lo que se siente en el aquí y en el ahora. Nada garantiza no equivocarnos, y no hay nada malo en ello si eso sucede; lo que es legítimo no merece espera y no debería avergonzarnos o ser motivo de arrepentimiento. Hay que hacer que las cosas pasen; porque por lo general, quienes pasamos somos nosotros frente a la indiferencia de las cosas. 

La vida misma.

IRMA, LaPillis 


YO SOY LA OTRA MUJER

"El férreo heteropatriarcado imperante en los EE.UU. de los años 50, entendía como enfermedad mental cualquier impulso creativo que procediera de una mujer. Los hombres, por su parte, sí tenían libertad creadora y se les consideraba genios, artistas o precursores culturales. Pero cuando las mujeres quisieron expresarse de la misma forma, sufrieron el encierro en manicomios por parte de sus familiares, donde se les sometía a electrochoques y otras prácticas aberrantes."


Desde este otro extremo del tiempo, 
escribo del "por fin" que no me pertenece:
de otras mujeres, es

¡yo soy la otra mujer!
la visible, 
la no condenable

pero, a la vez soy, el efecto y la causa,
la memoria que exhala su más largo suspiro 
de todas ellas. 

IRMA, LaPillis 

SIN PROMESAS, GENTE JACARANDOSA - Sentipensando


La naturaleza es una promesa que nunca necesitó hacerse. Así que, sin promesas "gente jacarandosa", sin promesas, que nada tiene más valor y aprecio, que aquello que va llegando natural y espontáneamente; eso que no genera duda, solicitud, necesidad, espera, vacío o fin.

Si pides una promesa, no crees en el otro.
Si te piden una promesa, el otro no cree en ti.
Así de simple, claro y contundente. Porque las promesas se inventaron, justamente, cuando dejamos de creer en la veracidad de la sola palabra dicha (implícitamente ejecutada desde la convicción y la voluntad), de la sola presencia.
Creer en el otro entonces, es la gran libertad de la confianza que no está sujeta a nada, pues "prometer", en cambio, es un verbo que necesita muletas para echarse a andar y una mirada más que sostenida en donde la mano no tiemble.

IRMA, LaPillis

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

BYE BYE MARZO 2026

Abril: a pesar de todo, llegas entusiasta y sano a relevar  al agotado y sufrido Marzo perdona el desorden de la casa,  la soledad del nido,...