Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

 Esta mañana siento

cómo pasa la navaja


descubrir el horizonte tras

el velo de mi ventana

-como cada día-

hoy no ha sido igual,

no puede ser igual y 

al mismo tiempo

no puede ser distinto


sé, que con sólo mi mano izquierda

puedo doblar 

el pensamiento que me acosa,

pero mi mano derecha

está inquieta y muy ansiosa


así que, esta mañana

estoy partida en dos

como papaya a punto de ser

picada en padacitos


pasa la navaja 

y tiemblo preguntándome:

¿cuál de mis dos manos

decidirá este día?


Irma P.




DESPARRAME

  

La caja se abrió y cayeron desparramadas todas las fichas del rompecabezas. La imagen es tan lamentable y agotadora que, de primera, arrebata el entusiasmo e incluso, en confesión, diría que la fe. Parece imposible reunir media docena de fichitas para lograr una idea, un inicio, un estímulo. Hay días así, la percepción de uno mismo atravesada por la exigencia, pero al mismo tiempo desparramada, dispersa y perdida; el ser dividido en miles de pequeñas figuritas, el sujeto con los verbos boca abajo y ocultos, apilados unos encima de otros; el individuo sin lugar como sobrante de las formas y del espacio; los hábitos de la mente incapaces de construir, de atinar, de hilvanar, mucho menos entonces, de controlar el paso de ningún hilo por el ojo de ninguna aguja. Así, la creatividad en un caos absoluto, induce a un estado de atolondramiento y parálisis que finalmente se traduce en una pasividad insoportable dentro y fuera del núcleo vital que nos dirige.

Pero qué pasó, porqué se fragmentó la existencia, qué pudo haber abierto la caja del “puzzle” con tal descuido y torpeza.

En la imposibilidad de advertir conscientemente todo lo que pasa alrededor y más allá, nos vamos distanciando de ciertos hechos que van sucediendo paralelos a aquellos que sí capturamos con todos los sentidos. Sin ir más lejos, cuando estamos sumergidos en un nuevo aprendizaje, es muy difícil aceptar que antes de asumirlo -lo aprendido- ya éramos sin "eso" y, eso bastaba. La suma de lo aprendido entonces, nos hace lo que somos ahora en su totalidad, claro, y lo que somos es, precisamente, debutantes de lo que no hemos sido jamás. A veces, casi todas las veces, ni se percibe tal transformación -metamorfosis- otras, se cae de ciertas alturas para estrellarse contra el suelo, así, desparramados como fichitas uniformes sin origen ni final, esparcidos en piezas sueltas con bordes incompletos que ponen a prueba la convicción, la memoria, la persistencia y la paciencia. Un juego que, inconcluso, no es aceptable ni sano. Ponerlo sobre la mesa, buscar, encajar y resolver es su única opción aconsejable, de lo contrario, ni la singularidad de la pieza tiene sentido, ni sentido singular tiene romperse la cabeza y abandonarse en un insufrible acertijo de por vida.


IRMA P.


 


Cuando el mundo creyó

que el sexo era el súmmum,

mató todas las posibilidades

de hacer el amor


y se nos condenó a vivir 

obsesivos y superficiales,

enfermos y solos,

condicionados y maliciosos


sin juntarnos,

sin vernos,

sin tocarnos,

sin sentirnos

así, 

como dos monótonas paredes

en una interminable paralela,

esperando que alguien nos pinte

un graffity cualquiera

con indeleble indiferencia.


IRMA P.


En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...