Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

 Desde la cuarentena hasta el día nuevo. En pleno inicio de pandemia, hace un año ya y por esta fecha, escribí:


🖊
Pasaremos por todas las emociones,
como quien pasa los ojos por un paisaje surrealista
desde la ventana rota de un tren
todas las emociones
nos llegarán perceptibles a los huesos
y todas ellas nos mostrarán,
ardiendo y por primera vez,
cómo ha sentido la Tierra la ausencia de la gratitud
ella, inocente e incrédula ha visto caer sus cabellos,
uno a uno arrancados desde la epidermis
con la malicia de la garra humana;
así ha vivido la cerrada noche,
sin el arropo natural de su tibia melena,
ni la melodía de las voces de su fauna
galopándole en el pecho, cuando desde su interior
lucha intentos por rotar el beneficio de sus estaciones
ella, perturbada en su orden y acorralada su salud,
clama nuevas oraciones y demanda razones ante
un colectivo atolondrado
que ha tenido que recordar del susto y de golpe
de qué color son los tomates,
los muebles de su casa,
y el origen de la blandura del pan
ella, privada de cielo, de agua y de tierra,
junta estrellas alrededor de su cama
para que le alumbren la soledad de su almohada
junto a otra sin arrugas
como ella,
pasaremos por todas las emociones
en este viaje con destino a "alguna parte",
como si fuéramos olas temperamentales
de un sólo mar que tiembla y se reduce
a un día le seguirá la hora aterradora
o el minuto de alivio del día nuevo,
pero todos los días pensaremos en el amor,
"entre líneas": en el amor,
"en la menuda letra": en el amor,
"de reojo", o de lejos o
¡de iluminados!: en el amor
porque todos los días la maligna viralidad
-desde su bondad posible-
nos recordará de qué carecemos los mortales
y cuánto nos duele la profunda fractura
de la libertad mientras hay vida;
nos estornudará en la cara
-en partículas invisibles-
la oportunidad de cambiar en cualquier
momento nuestra suerte
y todas nuestras decisiones definitivas.

Irma Pérez




LO DE LOS POETAS


 

RUEGO DEL POETA


Poesía, tú,
catarata de versos que
arropas el musgo y las piedras,
no me desabrigues
al punto de la desnudez de mis huesos
soy pez de la sapiencia de tus aguas
y apenas puedo respirar
con las pocas letras que me quedan
en lo húmedo
de mis insondables pliegues y reservas
poeta no soy cuando, siéndolo,
me abandonas a la aridez
de vastos espacios en blanco
sin fecundar los incontables verbos
que arrastro a diario, a solas
regrésame la continuidad de la lluvia
en este hiato eterno de eufórico crujir,
y has que se pueble de palabras
el océano de agua dulce
a donde vienen tus sedientos
a beber, y yo a escribir,
que es lo mismo
mírame de nuevo, Poesía,
esto es un ruego y el grito es ronco;
evítame el calvario de ser, no siendo,
evítame la boca seca
y vuelve a ponerme al frente
de todo lo que haga falta.

Irma Pérez



 La poesía es chispa a todas horas

cualquier cosa es motivo
de fusión de letras
y así mismo,
de emociones nuevas
interminable el movimiento que
sostiene en alto la palabra,
perceptible el ruido que hace el silencio
de las bocas cerradas
la poesía escribe
sobre los renglones del tiempo
y todo queda ensalzado,
honrado queda,
hasta el más leve suspiro.

IRMA PÉREZ

 DEL ESPERAR O DESPEDIRSE

Creo que en el fondo, siempre se sabe si algo va o no va; el corazón lo dice todo el tiempo, aunque otras voces más fuertes oculten la contundencia de esa certeza. Esperar, entonces, depende de la honesta correspondencia que salga "del ahí" y de ambas partes. Por otro lado, no esperar o no quedarse ahí, muchas veces resulta ser un triunfo que se agradece con el tiempo, y por el tiempo no perdido. Es que, aunque no lo parezca, despedirse también es una forma de grandeza emocional y espiritual, una noble manera de decir "te quiero, que te vaya bien".
I.P.



 Un minuto sí

el otro no,
el siguiente sí,
el otro no
como oleaje con
distintas mareas,
viene,
va,
a mi orilla va y
viene
un minuto sí,
el otro no,
el siguiente sí,
el otro no
y así,
en esa sucesión
todo-el-día
pensándole.

Irma Pérez




PASO SEGURO

"Aquí voy, paso a paso

sosteniendo mi espalda
y estas delgadas alas
que son mi vida
he decidido cruzar, andar,
conocer los abismos,
el temblor de mi "sí" y de la larga
cuerdita por la que caminan
a veces, todos mis sueños
sé que el miedo es contrario
a la vida, porque él
es el "no" de todas las cosas,
pero uno lo mata
cuando los zapatos
no se salen ni aprietan
así que aquí voy,
pisando fuerte,
con la seguridad y el equilibrio
que da la confianza de un
sentipensante convencido."
 Proliferan los mensajeros
malos y buenos

todos aprietan con afán,
todos insisten sin mesura,
todos creen desde su oscuridad o
desde su media luz

desde la claridad total,
no hay testigos ni autores;
de nadie es ella,
como de todos es tropezar y
las otras torpezas

hay mensajes
desbordando el cielo:
el tuyo,
el de aquella,
el de ellos,
el mío

perdóname la emisión automática:
el sol,
de tanto calentar, quema.

IRMA P.



A LA OTRA QUE ELLA ES


 

DEL ULTIMO PLACER

 Todo es una historia, una historia larguísima de la que nadie conocerá jamás el principio ni el fin. Eso explicaría un poco, el porqué no entendemos la vida. Como cuando abrimos un libro por la mitad y encontramos una historia que, por más que releemos o retomamos renglones anteriores, no logramos armar contextos con conceptos, ni tiempos con criterios, ni verbos con emociones; mientras, nos planteamos mil preguntas porque ni la imaginación, ni la lógica, tampoco la inteligencia o la intuición -en cuanto a lo pasado-, alcanzan a aproximarnos a una mínima comprensión de la página actual.

Una historia se ha venido contando, y todo lo que queremos saber es cómo terminará pero no cuándo; sin embargo, sabemos que no hay libro sin final, pues ese es un placer que ningún lector negocia aunque llegue a no gustarle, pero sí hay otros muchos que insinúan continuación. Entonces, de eso se trata todo, ésa es la historia que se alarga, esa es toda la historia: la de la búsqueda del último placer.
IRMA PÉREZ


El tiempo no conoce la paciencia, aburrido en su rutina, parece eludir el tedio de no ser más que eso y de no tener boca qué besar

el tiempo es un envidioso asolador de la luz y de los ánimos

nadie se escapa de perder el aliento o de claudicar en la insuficiente pausa, pues él, desde de su primera y única lanzada, sólo sabe correr.

Irma Pérez

La VIOLENCIA es la hija amada de la IGNORANCIA, y el RESENTIMIENTO es su hijo adorado. Esta es la familia del ODIO, sagrado abuelo del mal-parido o la mal-parida cuya herencia es la eterna DESGRACIA de su casa y de su descendencia. Viven dentro de las sociedades del mundo, algunos creyéndose madres o padres de causas y luchas administradas por una fraternidad de acosadores y hostiles, fanáticos de sí mismos. Son del MAL su orgulloso clan de hacedores e intercesores; del BIEN, son sus más rotundos despreciables extranjeros y la perpetua vergüenza de una raza enferma que lo confunde y lo extingue. Salen en televisión todos los días; los medios caen expreso en la noticia que les nombra y ésta festeja su propósito y protagonismo.

Ayer, por ejemplo, esa parentela gritaba su CÓLERA y lanzaba su IRA. La TRISTEZA, atónita, lamentaba la deformación del género y la victoria del MIEDO sobre el descontrol. El AMOR, por supuesto, el no invitado de siempre, apenado por la oportunidad perdida.
La VIOLENCIA, obesa, obsesa. Los DERECHOS HUMANOS, más olvidados que nunca.
I.P.

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...