Siempre ha habido un poeta o una poetisa que ha dicho, ha escrito, no ha callado, ha denunciado y ha apuntado la palabra-dardo al enemigo y a la maldad del mundo. De sobra han estado los portaliras o bardos que van tejiendo redes de contención, de expresión y de motivación a ritmo de segundo en todas las sucursales donde el amor respira.
No sigamos pensando y diciendo que la poesía sólo es dulce empalagoso de repostería, amabilidad ocasional, tema enredado. Nombre tienen todas las cosas, y todo tiene razón de ser y significado. Que si algo ha de llevarse el viento, eso no son las palabras. Las palabras siempre se quedan y si se van, regresan, vuelven sin falta desde el eco de su más afinada intención.
La Poesía está aquí, y está para eso.
Así vuelve y dice:
IRMA, LaPillis






