No estaba soñando cuando le vi,
¡por Dios, que estaba viviendo!
entre la playa y el balcón del cielo,
en el lugar más elevado de la tierra
donde se realizan los sueños que esperan,
los íntimos, esos,
los de la agonía,
los de la alegría
allí me encontré con sus ojos y supe,
que hay otra luz
por encima del sol
me encontré con sus manos y supe ,
de la caricia más profunda,
más allá de cualquier voz,
de toda forma de ternura
me topé con su boca y supe,
porqué el beso y para qué la boca mía
me encontré con su cuerpo y supe,
que toda búsqueda había terminado,
y que el cuerpo es un lugar,
un lugar de amor
en donde estar
para ponerse cita con la vida
no estaba soñando cuando le vi,
¡por Dios, que estaba viviendo!
IRMA, LaPillis
