Y después de morir,
cobíjenme una vez más
con un manto tejido de voces,
interpretando, de mi amor,
lo que fue
cobíjenme una vez más
con un manto tejido de voces,
interpretando, de mi amor,
lo que fue
pero sobre todo,
el colorido de aquel deseo
que haya podido quedar
en la madeja de mis sueños
que aún respiren.
IRMA, LaPillis

