LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

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UN HOMBRE ASÍ

Siempre quise un hombre intelectual 
que me cargara del poema a la cama
un hombre comprometido con los sueños y el soñar,
trascendental con lo fundamental
y con las labores importantes
como el arte de trenzar mi pelo o nuestras piernas
un hombre de ciencia que supiera contarme
la historia de su geografía
y enseñarme la ecuación del amor
sin mucha matemática
siempre quise un hombre intelectual
apasionado del beso,
un amante que me ilustrara con la maestría de Eros
sobre la alegría del cuerpo y la felicidad de dos almas
un erudito de los efectos de la cortesía de la risa,
del buen humor, del contacto visual y del afecto,
un maestro del abecedario de la ternura
quise siempre un hombre sin misterios,
culto y cultivado en el amor;
arrullo, fueguito, menta, entraña, oda, pompa
siempre quise un hombre fresco y aromático, es decir,
generoso con su esencia y su fragancia,
perfumado en sus pliegues de luces y sombras
como lluvioso bálsamo en tiempos de sequía existencial
quise siempre, un sabelotodo de los usos del jengibre,
de la lavanda, del saúco y del agua de mar
por si acaso el acoso del sarpullido
del desvelo o la tos del miedo;
mejor dicho,
una lumbrera para la oscuridad de mi ignorancia,
un sabio para la sofocación de la arrogancia,
un hombro para mi hombro
una eminencia en jardinería femenina
y en el arte del método del florecimiento de su género;
semilla, convexo, gota, madera sin corte

siempre quise un hombre así,
que gustara de una mujer como yo,
que se descalzara para caminarme por dentro,
para andar mis corredores con lectura felina,
conocedor y cómodo en lo íntimo y en lo próximo
compañero amigo y, viceversa;
hogar, ancla, arnés, aire, lana, circuito, amén
un hombre arado como el trigo
en vasta tierra dorada, dedicada y agradecida,
en territorio sin fronteras para su riego y para su cielo;
cosecha, narrativa, sol, prosa, música de cereales
quise siempre un hombre así, un intelectual impetuoso
que me llevara de la cama al poema,
al "nosotros",
al renglón donde se sientan a conversar
nuestras palabras,
a un "henos aquí" en verso libre y
sin atoramientos, hasta la última página,
a la portada de un texto sin márgenes
escrita en prosa poética con la literatura de ambos
siempre quise un hombre así,
a la medida de este poema que,
cortísimo en la expresión del lenguaje,
aún no lleva en su título
su nombre.

IRMA, LaPillis



SI LA POESÍA FUERA UN VIÑEDO

Poema para leer con una copa de vino al lado 
😉



Si la poesía fuera un viñedo:
La mujer mira el viñedo
y se come la uva con piel, pepas y todo,
el hombre mira el viñedo
y se come la uva con todo


el hombre no mira el viñedo
y se come la uva,
la mujer no mira el viñedo
y pasa de la uva

el viñedo es del hombre
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga

el viñedo es del hombre, y el hombre 
compra el vino en un supermercado,
el viñedo es de la mujer, y la mujer 
se mira en la botella antes de comprarlo.


hay que ver las posibilidades infinitas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas

pero no es el viñedo el que
selecciona el género
es la boca, que encuentra el poema.

IRMA, La Pillis

POEMA PARA EL HOMBRE QUE NO LLORA

Las lágrimas desembocan en el mar,
el hombre que diga que no llora,
es de los mortales
el más triste de todos

pobre contenedor 
de silencio y desconsuelo,
tortuga sin cabeza que 
ni repta,
ni vuela,
ni trepa

frustrado niño que no juega,
frustrado hombre que no sueña

el infinito océano es su espejo,
reflejo de su propia pena 
que no se conduele ni cesa

el hombre que diga que no llora,
tiene amarrada a su cuello
la piedra del orgullo,
y su vida, lanzada al vacío
como lágrima por su mejilla,
cae,
cae,
cae.

IRMA, LaPillis
2013


LA CORTESÍA DEL MIEDO - Cuento

De cuentos y cosas que pasan...


La cortesía del miedo

Once de la mañana y el café tiene un par de mesas ocupadas. Amanda se recoge el pelo, cosa que sabe no debe hacer detrás del mostrador. Se mira en el reflejo de la pantalla del microondas, se encuentra linda esa mañana. Abre la caja, cuenta unos billetes, hace algunas anotaciones. Revisa la nevera, vence el frío, saca un par de productos congelados, cuenta las gaseosas.
Luego busca un trapo para limpiar los mesones, recoge una mesa, se da vuelta y de pronto aparece ese hombre maloliente y sucio que pasa a diario y se queda parado en la puerta mirando el televisor y mirándola a ella. Mientras, Amanda aparenta no perturbase por su presencia. Sigue el asunto como si nada, pero siempre alerta.
"¡Esas son las armas más poderosas! ¡Ese Hitler era un asesino! Mataba a los negros, los degollaba, no le gustaban los negros. Yo no soy negro, él sólo dejaba vivir a los blancos. Por él fue que comenzó la tercera guerra mundial. Oiga monita, un vasito con agua, el agua no se le niega a nadie..." -
Amanda medio sonríe, más por miedo que por otra cosa, asienta con la cabeza y busca rápidamente un vaso desechable. Lo llena de agua, lo lleva a toda prisa sin decir nada.
-"Ese Hitler era un asesino, seguía diciendo el hombre, pero no de esos que uno se encuentra por ahí que lo quieren matar a uno con un palo. Yo los cojo a patadas a esos hijueputas. Yo no me dejo. Yo también les doy"...

La mujer empieza a secar los platos, se conoce bien, sabe que le atemorizan hasta el llanto los vagos de la calle. El hombre empieza a poner nerviosos a los clientes que se miran unos a otros y luego a ella. Sigue vociferando en contra de los nazis, destruye el vaso con su mano violentamente y lo arroja al piso.
De pronto, aquel vagabundo, oculto tras su aura de miseria, abre sus enormes ojos quedando en evidencia la locura. Los posa, desafiante, en el rostro pálido de la mujer. Sonríe malévolamente. Amanda, en ese instante, aterrada y llena miedo, encuentra una similitud con lo que pudiera ser la eternidad.


IRMA, LaPillis 

VIRTUOSO

He visto la pura belleza en ese hombre que, ciertamente,
no es el glorioso David de Miguel Ángel
ya quisiera el Arte, en su magnánima expresión,
haberlo escrito con la mano poética de Wilde o
haberlo recogido en las delicadas partituras de Einaudi o,
en un vuelo de danza clásica,
superarlo con las piernas de un Baryshnikov
en su mejor salto
pero esa no es la belleza de
lo incomparable que me ocupa,
la que traduce el concepto de mi llenura emocional
tan pobre de expresión y de palabras ahora

a veces dudo de que ese hombre quepa dentro de
los conceptos terrenales que explican
lo grandioso y lo bello y lo espléndido,
de tan amoroso que es

nadie me lo creerá,
pensarán que exagero,
que padezco la ceguera e idiotez del enamoramiento

pero yo lo he visto,
con el corazón lo he visto y con los ojos lo he sentido

lo conozco y reconozco:
la pura belleza del imperfecto humano
renombrándose sin orgullo en sus conquistas más nobles;
entregándose al reto, al amor, al adagio;
desprendiéndose continuamente, como el frágil arácnido,
de sus inservibles caparazones;
encaminándose insistente hacia el puerto de sus sueños;
viéndose joven amado-amando con la piel anciana en
la ultimísima foto de los dos

lo veo, a ese hombre;
habrán de fijarse que todavía no pronunció la palabra "amor",
pero por no caer en redundancias, repeticiones ni empalagos
-para qué mencionar que, además, tiene azules los ojos,
que sus manos son la talla de mis senos, y que también
sus hobbies me alimentan y me cuidan-

su naturaleza es multicolor, mágica y generosa;
explícita, habla por sí sola;
solícita, calla ofrecida;
es perfecta en lo imperfecto, ¡pura belleza!
y todo eso,
de tan virtuoso que él es.

IRMA, LaPillis

DEL AMOR QUE ME HABLA

El amor,
majestuoso y espléndido en su todo,
bello y grato como nada,
me está mirando sin titubear
desde un cristal sin pizca de rocío que obnubile;
se me acerca de frente, me levanta y,
sosteniéndome en sus brazos estrechamente,
me dice:
aquí estoy,
llego a ti y para ti,
auténtico y abundante
en lo más elevado de mi gracia
soy
ese hombre que hoy
reverencia tu madurez con la suya,
que se puso delante de ti
desnudo y completo
para que lo vieras completo y desnudo
como siempre lo soñaste
yazgo
en el pergamino cuyo manuscrito
siempre te ha señalado
el "para qué" de las vueltas del sol y
el "cómo" y el "cuándo"
del noviazgo entre las causalidades
y las coincidencias
estoy
frente a los ojos crédulos de
tu corazón enamorado,
es decir, en ti,
es decir, en él, como tú en sus ojos
te recompenso cada vez que
soy en ese hombre
-a través de un ser amante y amoroso-
con mis tiempos y formas
sin condicionamiento, juicio ni finitud
vivo
en la confianza de los lazos que
él anuda día a día a tu alrededor;
en la humildad de su principado,
brillo de su corona;
en el beso con que te besa por detrás
de las rodillas de tus debilidades;
en la paciencia con la que te espera,
la que te enseña
voy
en el fino tacto con el que él hila
el erotismo de su poesía con la
que delicadamente arropa tu deseo;
en el sabor frutal y almibarado de su compañía;
en el aroma blanco de sus
amaneceres en cajitas de regalo;
en el sonido despeinado y
magistral con que te mece;
en la fuerza redonda de su ternura,
tan femenina en su masculinidad
existo
en el rojo apasionado de sus sentimentales ojos marinos,
en las deliciosas tonalidades del acento de su voz,
en sus silencios mesurados y sus nutridos diálogos,
en la algarabía de su impulso
para hacerte reír como cascada
¡permanezco!
-mujer de ese hombre tuyo-
celebra mi llegada y mi estadía,
sé mi anfitriona y dispón dos copas
sobre los manteles de tu casa;
sin titubear, sirve el vino en ellas y
junto a él, confiadamente,
ponme su nombre en tu boca.

IRMA, LaPillis

VOLVÍ A ENAMORARME

Volví a enamorarme,
qué le voy a hacer,
una vez más todo como por primera vez

sin embelecos he vuelto a decir que sí
sin atenerme al tiempo,
con él me permito estar 
como adverbio de lugar
en todas partes, en todo

su compañía burla los atajos
y la inmediatez de los cables
para arribar a mis deseos

de nuevo todo me seduce,
vuelvo a detenerme y a mirarle,
a caminar con los ojos
por toda su fisonomía

ah, es que no se explica
lo que es ese hombre dormido
boca abajo
sobre las sábanas de mis sueños

indescriptible es verlo caminar
ocupar los espacios con su silencio
y llenar el silencio con sus historias

capturada eternamente en su ternura,
reanimo a la niña que adora el juego
de almohadas y cosquillas,
y aquel de sus palabras en diminutivos

cuando se me sienta al lado
se queda pegadito como abrigo de felpa
y recoge mis manos con sus manos
como guantes precisos y propios

de nuevo me siento en la estación del amor,
una orquesta de trompetas y violines
toca su canción para mí
y yo, aúllo y brillo, ¡brillo!,
así como cuando me habla suave 
o así, como cuando ríe conmigo

otra vez enamorada,
sublime estado de inmensa alegría,
aquí se revive el calor piadoso que emite
la correspondencia de un abrazo,
del arrunche, de los mimos,
de el cuerpo en el cuerpo...

ah! el otro despertar, rejuvenecido,
la otra noche, renovada

si, me volví a enamorar,
y esta vez,
otra vez,
del mismo hombre.

IRMA, LaPillis 

UN CÁLIDO QUEMADO VIVO

No me detiene ya nada,
no me ilusiono tampoco,
un poema más para la red, dirán, 
una noticia más ¡arde!

alcanza a chamuscar
i-n-c-i-n-e-r-a
(saber qué es esto… )
un bocado carbonizado que
no pasa por la garganta,
lava que expulsa la inmunda boca,
vómito de ácido y cólera de bilis,
gasolina –diablo-cerillo-diablo,
¡dolor!
¡todo el dolor!

Calidoso…
(un apodo no se improvisa, 
un apodo se gana)
un hombre de la calle menos,
un ser humano asesinado más,
i-n-c-i-n-e-r-a-d-o

alguien celebra,
no es mi hijo que me cuenta
en silencio lo que siente
y solo dice bajito:
“este mundo está loco”

yo siento vergüenza,
no puedo contradecirlo,
tiene razón,
tiene rabia,
yo la tengo

¡Poesía, denuncia!
¡no dejes la hoja en blanco!
¡escríbelo!

mi hijo, calla, callamos,
imaginamos nuestra ciudad
y tantos otros “Calidosos”
alojados de por vida
bajo puentes oscuros y oscuras leyes

Imaginamos, 
sólo imaginamos ese dolor,
esa desgracia local, universal, 
humanos entre inhumanos

ese dolor… ese morir… ese dolor,
y desde ahí una sola súplica
un único desahuciado aliento
para implorar una sola cosa importante
que no es su vida
(no se le ocurra pensar en venganza),
la de sus seres queridos,
sus incondicionales, sus mascotas

así que, a un hombre 
al que se le llamó Calidoso
obviamente por “cálido”,
y que no fue peor que yo o que usted,
no se merece 
la continuidad de ningún infierno
ni en su tumba, 
ni en su nombre.

IRMA, La Pillis - 2014

DE LA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA - Sentipensando


En este espacio: Todo a favor de la mujer y, nada en contra del hombre.
¿Porqué? Porque de toda esta historia de la (in)humanidad, la responsabilidad es de todos y ésta, ésta es la igualdad primaria que, habiéndole restado toda importancia, nos dejó tuertos desde el origen.
Hombre, he ahí a tu madre.
Madre, he ahí a tu hijo.
Hijo, he ahí a tu padre y madre.
Quizá nos convendría concentrarnos, cerrar los ojos para no ver "doble", y por fin ser capaces de descifrar el orden de la cosas: ¿fue primero el huevo o fue primero la gallina? Pero como la respuesta no la tiene nadie, hasta no saberlo, todos somos responsables de la tortilla.


IRMA, LaPillis

SOY MUJER

 

¡Es mujer!
le han dicho a la mujer que me parió,
que no soy hombre
 
sí, mujer, es decir,
la ternura de la cáscara del durazno y
la esperanza de los troncos milenarios,
el viento que levanta fuego 
y la brisa que apacigua ardores

pelusa,
lija,
encaje,
dobladillo,
alcancía
vacía, de todo me lleno

soy la luz de la luna creciente y 
el preludio de su llenura,
y mis contracciones 
son el arrebato de los arreboles

soy húmeda y refinada sal 
en los pliegues, 
y en los contornos de mi universo 
reservado, pacífica caída de agua

tras la apariencia, 
en el centro vivo todas las revoluciones

soy un laberinto en mis adentros,
y en mis bordes 
soy cóncavo acomodo,
encuentro y distancia soy,
el punto entre la nada y las flores

soy la prisa de la gacela cuando me llaman,
cuando no me esperan, soy 
silencio de cuna vacía

soy 
vasija,
capullo,
ojal,
origen, 
fin, si quiero

la compañía, también soy,
el cobijo de todos los fríos,
cuando caen las pestañas
soy la soledad aglomerada

soy mujer, y no soy hombre,
porque de ellos soy 
el misterio,
la luz,
la locura

soy el perdón,
el olvido de todas las cosas pero también,
soy la memoria de la concha sin su perla

soy el aroma del tomate y 
la cebolla a fuego lento,
el deseo adherido en los dedos conocidos

soy ese encuentro de las olas 
con su amante orilla,
mordida, lamida a todas horas

soy la colorida hamaca en 
el balcón de las palomas ausentes,
el cuerpo adolorido en 
interminables 
calendarios, 
y mis pezones son los ojos de mi debilidad

soy la corbata,
la soga,
el cordón,
el fino hilo de la vida

la llama y la vela,
habitante y casa,
la cueva que guarda calores innombrables,
soy 
toda la sensibilidad del amor de los poetas

soy madre,
núcleo, 
recurso,
procedencia y principio,
el todo y la nada,
la vida,
hasta la muerte.

IRMA, LaPillis 


GABO... - Reacciones a su muerte

- Aha, pelao, ¿ya sabes quién se murió?
No, quién?
- Pues Gabo, marica!
Eh, no jodas. ¿Como así? 
- Que si, pelao, lo dice todo el mundo. Está en los noticieros, en Internet, mi mujé no para de llorar, dice que ahora no tiene quién le escriba..., que Colombia está de luto... ¡El hombre se murió! ... (silencio). ¿Qué le sigue a ese vallenato, marica?
¡Eh, que vaina, no joooda! (silencio) Pero no, niño, tu y yo sabemos que eso no es posible!
- Si, lo sé; es que yo creo que el hombre nunca se lo imaginó...
¿Qué cosa, pelao, qué es tu vaina?
- Pues eso, que lo del Nobel era apenas la cascara de la guayaba, lo de él era el olor, la esencia... ¡Eso!, lo que es inmortal.

IRMA, La Pillis 
2014

IRMA, EL HURACÁN

Todavía hay ciertos "vientos" que nos lo recuerdan... En su momento (hace dos años ya), esta catástrofe mundial nos atravesó la existencia y yo, en este poema mío, lo evidencio así:


IRMA, EL HURACÁN

Soy la tempestad del mundo,
desde mis adentros
emito el aullido desgarrado y furibundo que
he heredado de las incontables heridas
que supuran y sangran en la piel de la tierra
soy la lengua seca del mar,
la garganta del nido vacío de los peces,
la ira contenida de miles de toros recordando
su última “fiesta”
soy la voz, y todas las voces del animal desaparecido,
la memoria de los árboles del desierto,
las manchas ocres y encarnadas del planeta azul,
la erosión de las almas sin oportunidad de brillo ni parto
soy la bola de plástico en las tripas de la vida marina,
la indignación de los termómetros,
la desafiante carga eléctrica del rayo, y toda
la suciedad del humo: de todo el humo
soy el llanto del verano,
el ardor del invierno,
las cenizas del otoño,
el fin de la primavera,
todo el dolor del funeral de las estaciones
soy la sangre negra y turbia de las aguas,
la frustración del celeste, del majestuoso cielo,
y mis cuerdas vocales chirrean en agudo
reclamando la existencia y la soberanía del sol
soy la voz chillona y destemplada
para el sordo que se escucha sólo a sí mismo,
ese pusilánime que sólo expulsa de su boca
la fetidez de sus propios gases
soy la calamidad resultante
por el desprecio a cohabitar,
por coartar la convivencia,
por masacrar la vida y el respeto
y, el respeto por la vida
soy la cara más excitada de la frustración,
el cultivo promovido y próspero de la vergüenza,
la deformidad de la atmósfera con su disfraz de bruma,
el hervor final de un espacio manipulado entre límites
soy el lamento, el eterno y desahuciado lamento
de todas las masacres sin purgatorio,
de lo que ya no es posible reintegrar,
de lo extinguido, de lo extinto
por lo demás,
tengo nombre, rostro y características de humano,
pero yo soy la etérea evidencia del quiebre del tiempo,
la profunda huella filtrada por debajo de las piedras
un huracán perturbado que,
sublevado por abuso y obligación,
ha sido lo que es,
y en cuya naturaleza no está la gota
del bien ni del mal,
como sí, en el hombre que mal elige,
al que le dejo la tristeza de los dioses,
y del que hoy, finalmente, me libero.

IRMA, LaPillis 

La muerte de la oruga es una mariposa
La muerte de la rosa es otra rosa
La muerte del fruto es abono a su árbol
La muerte del hombre...
¿en dónde estan los ojos, de los rostros que se han ido?

IRMA PEREZ, La Pillis

LO QUE NOS ARDE EN EL PECHO


¿Qué vamos a hacer con tanta tristeza?
la última vez que nos visitó la compasión
ni siquiera tiene fecha
porque no hubo notario que la certificara, 
ni gobernante, ni dama, 
ni experto,
ni mujer, ni hombre,
ni piel de nadie que filtrara pena
o un ápice de ternura 
en alguno de sus ojos

desde entonces, 
la tierra acumula sus vergüenzas
debajo de almohadas de plumas y 
en alcantarillas techadas con alfombras de lujo 
y cabezas con corona

la mezquindad y la violencia 
se anotan la gran cifra de victimas a diario,
declarando camposanto al mundo, 
y a la vida, desierto de bondad, páramo
 
¿Qué vamos a hacer con tanta tristeza?
si no nos conduelen las lágrimas de la alegría,
si no nos conmueve un poema de amor,
si no nos talla la inmoralidad, la mentira,
si no nos queremos
 
¿hacer? 
nada haremos con tanta tristeza,
si es que, en el pecho, no nos arde nada.  

IRMA, LaPillis 



LA IDEA DEL PARAÍSO - Sentipensando



Y en el noveno día se hizo el abecedario. 
Sólo eso faltaba para completar la idea del paraíso. 
Desde entonces, el árbol, la hormiga y el hombre 
han tenido un lenguaje, un medio y un modo 
de reconocer la importancia de sus diferencias en la vida. 
POESÍA, se le llamó. 

IRMA, LaPillis 

FRUTO AMARGO

Llega el jugo a la mesa,
el color recuerda el cítrico que 
alborota a la lengua

un sorbo 
delata una amargura 
de memoria añeja:
no es posible beberlo

la boca del mundo
no aguanta mas limones amargados,
así tampoco,
la abundancia de árboles 
cuyo fruto recuerda 
el sabor impotable del hombre.

IRMA, LaPillis 


DE LO QUE LLAMO MILAGRO - Sentipensando



El tiempo no existe, sólo existe un ciclo natural que, por alguna razón, 
no se acomoda con el hombre, con su entrono y con su momento. 
A esa "sincronización" extraordinaria, 
cuando sucede, 
la llamo "MILAGRO". 

IRMA, LaPillis 

DE LA VIOLENCIA ENTRE GÉNEROS - Sentipensando


No es un secreto que amo, admiro, respeto y valoro la existencia del hombre, la masculinidad, la paternidad, lo que yo no soy y jamás seré, y eso, más allá de lo que pudiera expresar sub y objetivamente. Pero hoy, hoy soy una mujer expresándose como mujer, por la mujer y a favor de la mujer que no ha conocido jamás una sola razón para sentir y compartir lo que digo.
Cada año en esta fecha, se nos recuerda que la mujer a través de la historia ha sufrido todo tipo de abuso, carencia y violencia, y que ese es un pasado que no pasa y no termina marcadas las 24 horas de este día. Quizá yo no haga mucho para nivelar el piso en donde nos paramos todos, pero creo que esto no es cosa de hacer peso, es cuestión de "juntarlo".
Hoy levanto la voz por la Mujer, sí, sin embargo, yo voy contra toda violencia de género, y no porque hoy toque, si no porque cada día se evidencia una trágica y aterradora realidad que separa irreversible e irreparablemente el puente de comunicación y armonía entre hombres y mujeres y mujeres y hombres, hasta el punto de la desaparición de la humanidad. 
Si de algo tenemos que avergonzarnos como seres humanos, es de ser tan violentos unos con otros -desconfiados, envidiosos, inquisitivos, malintencionados, egoístas, criticones, prejuiciosos, arrogantes- y tan así, que no merecemos la representación del inestimable y particular género que somos, ni la generosidad de la maravillosa esencia natural de cada uno.

IRMA, LaPillis 

DEL AMOR - Sentipensando


A la pregunta, ¿El amor es uno o hay varios tipos de amor?, digo:

Para la agradable sombra, para el inspirador paisaje, para la bondad del fruto, para el nido del pájaro, para el verde esperanza, para el imprescindible oxígeno, para la sabiduría del bosque y la compañía al hombre, para acondicionar los ojos, para evidenciar el tiempo y la belleza de los ciclos, para recordarnos vivir y para amar "el regreso", están cada una de las hojas del gran bosque de las posibilidades y capacidades humanas que, en conjunto o separadas, ramificadas y multiplicadas, secas o regeneradas, nos permiten apreciar, sobrellevar, entender, disfrutar y respetar la vida.
Pero el Amor es el árbol.

IRMA, LaPillis

DE LA IMAGINACIÓN - Sentipensando




IMAGINACIÓN: 
Dícese de la facultad especial que tiene el hombre, 
que en el pájaro, 
se llaman alas. 

IRMA, LaPillis

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

AMANECER

Cuando se abre una ventana en el campo, todo es mágico y cada vez más inverosímil la salida del sol es  la escena cumbre del día, la bienven...