qué le voy a hacer,
una vez más todo como por primera vez
sin embelecos he vuelto a decir que sí
sin atenerme al tiempo,
con él me permito estar
como adverbio de lugar
en todas partes, en todo
su compañía burla los atajos
y la inmediatez de los cables
para arribar a mis deseos
de nuevo todo me seduce,
vuelvo a detenerme y a mirarle,
a caminar con los ojos
por toda su fisonomía
ah, es que no se explica
lo que es ese hombre dormido
boca abajo
sobre las sábanas de mis sueños
indescriptible es verlo caminar
ocupar los espacios con su silencio
y llenar el silencio con sus historias
capturada eternamente en su ternura,
reanimo a la niña que adora el juego
de almohadas y cosquillas,
y aquel de sus palabras en diminutivos
cuando se me sienta al lado
se queda pegadito como abrigo de felpa
y recoge mis manos con sus manos
como guantes precisos y propios
de nuevo me siento en la estación del amor,
una orquesta de trompetas y violines
toca su canción para mí
y yo, aúllo y brillo, ¡brillo!,
así como cuando me habla suave
o así, como cuando ríe conmigo
o así, como cuando ríe conmigo
otra vez enamorada,
sublime estado de inmensa alegría,
aquí se revive el calor piadoso que emite
la correspondencia de un abrazo,
del arrunche, de los mimos,
de el cuerpo en el cuerpo...
ah! el otro despertar, rejuvenecido,
la otra noche, renovada
si, me volví a enamorar,
y esta vez,
otra vez,
del mismo hombre.
IRMA, La Pillis
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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".