LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

DE LA SONRISA DE LA MUJER - Sentipensando







Dicen que un día, muy de los primeros, la mujer dejó de sonreír y así, día a día su descendencia. 
No cuentan exactamente qué fue lo que pasó; sin embargo, dicen que esa fatal consecuencia empezó, cuando entristecida y sin entender porqué, se vio involucrada y como señuelo en aquel cuento condenatorio de la manzana. 

IRMA, LaPillis 





SOY LO QUE SOY


Soy lo que soy,
niña
mujer
espíritu de cabello largo
de pies sensibles
fuerza y debilidad

aquella 
esta
ave en todos los tiempos

gota
nota
chispa
ápice
quid
pluma
átomo

soy lo que soy
en el sueño del tiempo,
la misma
y también, la otra. 


IRMA, LaPillis



NUESTRA BALADA

No depende de ti
la altura que alcance
con mis propias alas

a veces
estoy sobre la copa de un árbol
y canto la balada del sol
y otras,
camino la calle 
y busco la miga
por donde andan los pies
que corren,
que pisan,
que se detienen a verme,
que nunca se detienen

pero también, hay otras veces
en que nada esta arriba,
y tampoco hay nada abajo,
y se crea ese espacio
que tiene las formas de tu cuerpo
y la fuerza de tu ser

y con aquella confianza
que libera la bondad
del tiempo compartido,
me entrego de nuevo al juego,
y jugamos,
y vuelo contigo,
¡y volamos!

IRMA, La Pillis 
2013

TRANSPARENCIA

Como la copa de cristal
que no puede ocultar su contenido,
así, el rostro y la mirada, 
no pueden esconder su claridad
o su agua turbia


a veces, lo feo puede ser 
la otra mitad del vaso lleno,
otras veces, la belleza puede ser, 
tan sólo, 
un recipiente vacío.

IRMA, LaPillis

ADORO SER NIÑA


Amo la mujer adulta que soy,
pero hay días, como hoy,
que adoro ser la niña
-que no fui-
con toda la autoridad,
con toda su libertad
y grandeza. 

IRMA, LaPillis 



BÚSQUEDA URGENTE

Puede uno perder las llaves,
el reloj, la bolsa de monedas


puede uno perder el avión,
el curso, la oportunidad

puede uno perder la magia,
las ganas, la sensibilidad

puede uno perder el tiempo,
el camino, la cabeza

puede uno perder el mapa,
el texto, la linterna

perder, como quien no gana,
ganar perdiendo,
perder después de perder

puede uno perder el miedo,
la fuerza, la fe

puede uno perderlo todo,
pero no puede uno
perderse a sí mismo
y como si nada,
seguir viviendo.

IRMA, La Pillis 



POR MI AMIGO


Por mi amigo he ido a la batalla
sin que me lo pidiera

le encontré en el suelo
en la otra orilla,
sin fuerzas, sin armas y sin voz,
en el pozo insufrible
de su propia sangre y lagrimas

desde allí, desde ese abismo
me miraba quedo en agonía
con la súplica tímida, última quizá,
de quien solo le teme al abandono

nunca me dijo que me quedara
pero yo, yo aún no sé
qué pensaba dentro de mis botas,
cuando pequeña, delgada y dispuesta
le cargué en mis brazos
queriendo ponerle a salvo a toda costa

al final vine a saber que,
no hay guerra pequeña ni paz a medias,
que la amistad no es si se permite tibia,
que en el mundo estamos
y que a veces somos sólo dos,
que el otro es vulnerable, como yo,
imperfecto, como yo,
escudo y resguardo, como yo,
pecho blindado entre la punta de 
una flecha envenenada
y el corazón.

IRMA, LaPillis 

CUANDO TE VEO, LE VEO


Te lo explico con los ojos cerrados
porque esta es la forma en que siempre le veo...

sólo cuando tú apareces
se transforma en ti,
y tu en él

tiene la cualidad de ser la ternura de la sombra,
el vestido de tul de la luz que no ves cuando te beso,
el farolito intermitente que nos guarda los rubores y
a tus bellos ojos en los ojos míos

ahora entenderás, mi amor,
cuánto me gusta saber
que cuando cierro los ojos puedo verte,
pero cuando los abro y te veo, 
el amor 
se explica con tu sonrisa de verso,
y como poema
se desnuda
y se hace.

IRMA, LaPillis


SI LA POESÍA FUERA UN VIÑEDO

Poema para leer con una copa de vino al lado.

***

Si la poesía fuera un viñedo:
La mujer mira el viñedo
y se come la uva con piel, pepas y todo,
el hombre mira el viñedo
y se come la uva con todo


el hombre no mira el viñedo
y se come la uva,
la mujer no mira el viñedo
y pasa de la uva

el viñedo es del hombre
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga

el viñedo es del hombre, y el hombre 
compra el vino en un supermercado,
el viñedo es de la mujer, y la mujer 
se mira en la botella antes de comprarlo


hay que ver las posibilidades infinitas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas

pero no es el viñedo el que
selecciona el género,
es la boca que encuentra el poema.

IRMA, La Pillis

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

 Yo, a veces, a propósito,  muy a propósito, publico textos solos, sin imagen  como retando al pulpo y sus tentáculos, como si temiera la pé...