Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

QUÉ RISA DE MÍ


El hueco era inmenso
de la cortina que puse para que no vieras mi desnudez
y, para que no me tocaras,
puse una puerta redonda de grueso roble
sujetada a una sola bisagra
¿entiendes lo que digo?
sí, sé que entiendes lo que digo;
allí estabas cuando todo cayó
vergüenza, duda y miedo
aflojaron sus rodillas cuando
tus ojos, amanecidos sin cansancio
besaron lento el lunar que yo más escondía
y me viste,
y me tocaste,
a campo abierto me llevaste
para extender la dulzura que emana de ti,
a corazón abierto me hablaste
de tus lunas y de tus soles sin mí
¡ah! qué camino tan corto hasta
el fondo de tu mirada,
qué espera tan larga e inútil
tras esa cortina, tras esa puerta,
qué risa de mí
por la torpeza en las contradicciones descubiertas,
qué cosa imperdonable no decirlo ahora:
¡te quiero!
dentro de todo lo que sea posible de mí, te quiero.

Irma Pérez

 Hubo una vez un tiempo en que la gente se enamoraba espontánea, profunda, apasionada y seriamente. Ese intercambio equitativo y fluido de semejante emoción y experiencia era la máxima felicidad y una de las ilusiones más hermosas por vivir. Pero la gente era traicionera, embustera, resentida, visceral, ingrata y muy egoísta; así que con el tiempo, esas influencias hicieron tanto daño en los corazones, que no hubo confianza posible de recuperar para poder volver a vivir aquello. Desde entonces, enjuiciado el amor, fue condenado a pagar todos los platos rotos. Dicen que pocos lo defienden aún, que la gran mayoría lo acusa de que todo es culpa de él y, algunos le temen tanto, que hasta lo eliminaron de todos sus contextos de vida... ¡Así viven!, dicen.





En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...