Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

Un caracol me trajo tu voz
sin acercármelo al oído,
quiso ser el laberinto
por donde alguna vez
perdí tus coordenadas y sentí 
miedo de mi soledad
sin ápice de canto o melodía
ahora sé, que no hay
camino de retorno a ese
espiral que era tu risa,
caricia en aumento
subiéndose por mis pies
hacia el norte de mi voluntad;
tu voz me llega, sí
pero he devuelto el caracol
al mar.

IRMA PÉREZ
Anoche lo supe
no lo vi
nadie me lo dijo
lo supe solo así
así, como se saben esas
odiosas certezas que
revientan el oído de la realidad:

un fin
un desprendimiento
una visión ocre
el uno con el otro
sin ser
tú y yo.

IRMA PÉREZ

Al centro y de un tajo
se partió el mundo:
a un lado
el trueque de la muerte
y al otro
el obstinado amor
intercambiándose por la vida.
Nunca había deseado tanto
una frontera más ancha.

IRMA PÉREZ
Tal vez, pensar
es algo que no sabemos...
no se trata de, 
solamente traspasar "esa puerta",
hace falta entrar más allá del umbral,
buscar dónde sentarse,
soltar los perendengues que
traemos colgados y
sustraerse del aire de afuera

pensar es
encontrar 
lo que no es evidente 
en el interior de un espacio
que no se ha visitado jamás.

IRMA P.

¡Buenos días, amor!
hoy amanecí perezosa e ida
como gata en la ventana abierta
que no se inmuta, ni se tira
el sol ha abierto sus ojos
y me mira hoy, pálido y tibio
como si estuviera haciendo
su recorrido en reversa
son buenos días, amor
lo que pasa es que, tú
-sin saberlo-
cada vez que te vas
le cambias el orden al universo.

IRMA PÉREZ

INSTRUMENTO DE GUERRA


Como si tú pudieras ser el arma
que termine con la guerra
se me ocurre convocarte en medio 
de este ruido insoportable:
¡música, querida música!
suena, suena alto,
retumba desde
los parlantes del cielo
reúne a tu orquesta a lo largo del planeta
y cae sobre nosotros
como bombazo fulminante,
revienta los tímpanos para
no escuchar otra cosa
ciérranos los ojos y oblíganos
a mirar hacia adentro,
a cerrar la boca para
no hablar
no predicar
¡no pregonar nada!
que todo se zarandee para
que se caiga todo lo que esté suelto,
y se suelte, todo lo que tiene
que caer por exceso de peso
¡música, querida música!
manifiesta tu potencia,
tu influencia,
el poder de tu efecto
enciéndete y alborota a los dioses de
otros dioses dormidos,
despiértale a todos
con un agudo de cigarra
y señálales en rojo
el saldo de la vergüenza
el de los sueños pendientes
y las promesas sin cumplir
revienta las cuerdas de los violines
con el énfasis de un suplicio
y luego, rómpele el cuero al tambor
con el mismo de la mano
que sin descanso lo golpea
pídele al bandoneón
que afine su voz
y, en un gemido largo, que
libere los tonos que sollozan
desde la entraña de su fuelle,
aquel, que llorando su nostalgia
decanta toda la tristeza
desbordada del mundo
¡música, querida música!
como si tú pudieras,
tú, amiga del amor y
enemiga de la guerra
¡suena!
rompe todos los cristales,
la obscenidad del ruido
que ahora mismo
nos urge exagerar
en el vulnerado deseo
de vivir en paz.
IRMA PÉREZ
La adultez no siempre enseña

de tanto y tanto,
gruesa la piel del egoísmo
y obesa la tozudez,
la obstinación se endurece como
una caparazón sin filtro pequeño 
de humildad

viene la niñez
y sabe doblar el día,
ablandar la noche,
acortar el horizonte mientras lo sueña,
la malicia no conoce luz
y el orgullo pierde
todas sus esperanzas

la niñez es una escuela
sin retórica en las paredes
ni rencor en las asignaturas,
es el lugar donde se aprende que,
no hay peor adulto
que aquel que siempre
le da alas a la rabieta
para llamar la atención.

IRMA P. 





Aunque somos de agua y, 
aunque hubiéramos respirado por primera vez
en el mismo segundo,
ya éramos dos gotas distintas

yo no quiero un espejo
para ver todo el tiempo lo que ya sé: 
mi imagen, que sólo se mueve si yo lo hago

yo quiero tu agua,
ver en ella lo que no sé,
verme ahí cuando te mueves y 
cuando no.

IRMA P.
No tengo el estilo
ni el motivo de la Pizarnik
lo mío es,
unas ganas urgentes 
de enloquecer
de no hacerme más caso
de desobedecerme.

IRMA PÉREZ
Cuánta distancia
desde la punta de mis pies
hasta esos brazos
que me han soltado
cada vez que sucede la despedida,
se lleva un poco de mí,
me retira la primera piel
y una sola lágrima, la enorme,
me baña de sal la carne viva
no es fácil
abotonarse así,
maquillarse así,
sonreír y saberse, al final,
vestido de pies a cabeza de soledad
en un sillón de la casa.

IRMA PÉREZ


Siempre que se pueda
hay que ir al mar,
cuando no
hay que buscarle en las pinturas
o juntar colores y dibujar uno
en últimas,
imaginarlo también moja,
mirarlo es 
verse fuera del caos 
¡ser azul!
un sólo hombre 
es todo lo que hay
entre ese horizonte y la orilla.

IRMA PÉREZ

Por mi amigo, he ido a la batalla
sin que me lo pidiera
le encontré en el suelo, en la otra orilla
sin fuerzas, sin armas y sin voz
en el pozo insufrible
de su propia sangre y lágrimas
desde allí, desde ese abismo
me miraba quedo en agonía
con la súplica tímida -última quizás-
de quien sólo le teme al abandono;
nunca me dijo que me quedara
pero yo..., yo aun no sé
qué pensaba dentro de mis botas
cuando pequeña, delgada y dispuesta
le cargué en mis brazos
queriendo ponerle a salvo a toda costa
al final vine a saber
que no hay guerra pequeña, ni paz a medias
que la amistad no es, si se permite tibia
que en el mundo estamos y que
a veces, somos sólo dos
que el otro es
vulnerable, como yo
imperfecto, como yo
escudo y resguardo, como yo,
pecho blindado entre
la punta de una flecha envenenada
y mi corazón.

IRMA PÉREZ
Hay una parte de su historia
que el hombre no cuenta nunca,
porque si lo hiciera,
todos sus silencios
se convertirían en chicharras.
Dicen que las chicharras
mueren con el estruendo
de su propio sonido.

IRMA PÉREZ
Quizá nunca vuelva a verle
y, pensar en eso
me lleva a la muerte
de alguno de los dos
es extraño que en vida
nos hayamos separado,
que siga todo tibio
tan reciente, como el segundo
que acaba de pasar
sumando un siglo sin nosotros
sabemos que cruzamos el tiempo,
que nos cruzamos el alma
y que nos cruzaremos de nuevo
en las esquinas donde hicimos
los recuerdos y el amor
quizás, para el "mientras"
esta ilusión sea todo, y baste...
quizás, no.

IRMA PÉREZ
Cómo no ver que estamos parados sobre tierra movediza. El fango nos llega a las ideas y la boca lo escupe para no ahogarse. Así, resultamos todos pringados y por ser mayoría, nos creemos todos invictos.
Cómo no sentir la densidad en los tobillos, advertir que no podemos correr, que no se puede salir de ahí sin ayuda y que la ayuda llega, sólo cuando el orgullo se queda quieto; que la negligencia es cemento y cementerio, que patalear es hundirnos, que para sujetarnos hace falta calmar la desesperanza y el desespero, que ya es hora de reconocer que hemos escogido la sombra del amor y no su brillo, lo que es, la única luz, el único refugio, la única garantía, el único piso a salvo. 
I.P.

CUANDO ME PREGUNTEN


Qué diré cuando me pregunten,
dónde meteré el silencio que
no se entiende,
a quién miraré para que me lance
una de esas respuestas
que no suelo tener a mano
y, dónde pondré mis manos 
si no en la vergüenza de mi rostro

cómo explicaré la voz que no sale,
si no es por falta de palabras,
si acaso, será por algún exceso

entonces,
qué diré cuando me pregunten…,
qué se me ocurrirá que no sea correr,
cuándo aprenderé a no recitar la vida,
a hablar de corrido sin colorear las tildes

es que, 
no puedo pensar sin armar un verso,
porque cuando digo “tú”, digo un poema y, 
cuando digo “yo”, 
soy metáfora de una hoja en blanco.

IRMA PÉREZ
Qué pereza esos espacios en donde el único ser vivo es uno. 
I.P.

La repetición
despelleja el asombro
satura
cansa
aburre
la repetición
despelleja el asombro
satura
cansa
aburre
la repetición
despelleja el asombro
satura
cansa
aburre
me lo dijeron un par de estaciones
en su natural y poético
relevo a la belleza.

IRMA PÉREZ

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...