Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

DANZA

Danza, danza por mí,

sé fibra y fuerza de mis piernas,

sé mi maestra hora de vuelo,

sé pluma ligera para mis alas,

concédeme ese ascenso sobre

tus pies de hierro,

llévame a donde la música 

me hace pájaro de tu cielo.


I.P.



Aunque seamos olas diferentes, 

aunque nos encrespemos o reposemos

en distintas orillas,

todos,

todos somos agua de mar. 


I. P.

EL TAPABOCAS DE LA PANDEMIA

Hace un buen tiempo 

me quedé sin qué decir,

y esto que digo 

no debería ponerse en duda

aunque no haya dejado de

sonarme la voz o la cola de cascabel 

cada vez que haya rugido la amenaza


-bendita pandemia, dice la muerte, desde

la abundancia de su buffet-


la verdad es que 

tengo en el pecho una laguna;

de su fondo, hondo, 

sube un pasmoso y lúgubre silencio, 

y una queja aúlla vapores metálicos 

sobre la visual de la superficie

como un espinoso tapete de larguísimo llanto 

por el que va caminando una 

interminable procesión de palabras, 

todas ellas, vestidas de luto


no es la mudez del despreciado 

ni el mutismo de la violentada;

no es la reserva del cauteloso

ni el desconsuelo del doliente;

hay en la garganta

-de todo el que tiene garganta-

un hilo de aire haciéndose nudos,

un grito brutal apretado, atorado;

hay una mueca en el rostro de la vida que, 

con los ojos cansados y llenos de lágrimas, 

va sonando como puede y diciendo:

¡maldita pandemia, por fin muérete!


Irma Pérez



 La mejor manera de recordar que estamos vivos es 

¡ E M O C I O N A N D O N O S ! Los niños lo tienen clarísimo, sólo hay que observarles. De pronto, se preguntarían: "Y, ¿de qué otra manera?"

Usted lee esto y pasa. Claro, no es cosa de decirlo y sentirlo, y ya está. "Los grandes" hemos vivido, nos ha ido mal, nos ha dolido; no hemos olvidado, no volveremos a..., tantas cosas. Sin embargo, nos escondemos a la hora de aceptar que no sentirlo y no hacerlo (emocionarnos), involucrando todos los sentidos, reconociendo las sensaciones, disfrutando los placeres que provienen de allí, conocer y conocernos, no buscar eso, no disponernos, no imaginarlo es, ya en sí, un trágico e imperdonable destino para una biografía irrepetible. 


No podemos conformarnos con respirar tan sólo, pues el vivir comienza justamente en el segundo siguiente. 

I.P.



En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...