Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

LAS CARAS DEL SILENCIO


El único silencio pleno y agradable es aquel que está desprovisto de todas las temperaturas de los sentimientos; ese que es antesala y preludio de algo importante; el que no contiene nada y nada lo contiene. 

Todas las emociones tienen sonido, algún color, algún filo. Es inevitable y comprensible entonces que estemos todo el tiempo escuchando "una orquesta", cambiando de ritmo, reiniciandonos sin pausa, latiendo a brincos o sostenidos en una nota llorona y larga como el grito lastimero de una cuerda de violín. Pienso entonces que hay silencios de silencios y, Silencios, y que ninguno se parece al otro en el modo de pronunciarse ni en la forma de escucharse. Como ese silencio que llega abruptamente y viene cargado de imposición, unilateral y egoísta como el mandato de un tirano o, aquél que se evidencia en la decisión de consentimiento consciente y permanente de no dar respuestas ni opciones o, ese que -eso sí- es la única opción por exceso de miedo o por exceso de mentira, de dolor o bien, por exceso de verguenza. Qué decir de ese silencio que queda como aguja en los oídos cuando alguien se va, cuando todos se van.

A veces, estos silencios son como ondas de confusión y energías rotas que emiten mensajes equivocados e infinitos, tan parecidos a los mensajes que nos mandan en textos e imágenes por internet. Un silencio así es tan peligroso como una bomba de tiempo y, aunque no lo parezca, su sonoridad es tan elocuente que quedarse en él, es estar haciendo tanta algarabía como el mismísimo ruido. 

Todo silencio premeditado e intencional es el resultado de una decisión voluntaria y libre y, como todo, esa postura también conlleva un precio y una consecuencia, la misma que se debe asumir cuando se actúa de manera contraria. 

Activos y pasivos hacemos el balance que refleja nuestra vida. A veces el silencio es más explícito que todas las palabras o argumentos; es un "si" o un "no" otorgado como respuesta tajante y absoluta, pero también, es un hecho en sí mismo y como tal, al final, es lo único que cuenta.  

Yo amo el silencio, en ocasiones es mi compañero, la vía por la que me gusta andar y pasearme tanto. Amo aquel silencio que no tiene doble, ése, el silencio necesario, el silencio cómplice, el amoroso, el compasivo, el solidario, el "porque sí", el imprescindible..., el que lo dice todo.

IRMA PÉREZ



SENTIPENSANDO

Cuando "nos rompen el corazón", lo mejor que podemos hacer es aprender o desaprender de esa desgarradora experiencia.  De no ser así, el daño es doble, progresivo y de los peores pues, no sólo andaremos rotos por la vida -quizá rompiendo otras cosas- pero también estaremos condenando a la desolación a nuestro amado órgano vital por no haberlo recogido, acogido y restaurado previamente. Uno anda como muerto en ese desamparo, uno sólo es instinto, hábito, inconsciencia y, uno no puede volver a amar, lo que es, la incapacidad humana de mayor desgracia. 

I.P.



Hay personas que simplemente apagan la luz y deciden vivir así, 

dentro de la oscuridad de una mentira. 

Con el tiempo les es imposible la claridad y, 

como toda verdad negada, 

no pueden verla con sus propios ojos sin dolor.

IRMA P.

SENTIPENSANDO

En la memoria, en el archivo de los primeros acontecimientos importantes de la niñez están, entre otras cosas, aquellas expectativas que se vieron frustradas y que dolieron una y otra vez, cuando sucedieron una y otra vez. Luego, en la adultez, apenas advertimos la acentuada joroba de un vacío interminable y una soledad innombrable, y pocas veces nos damos cuenta del peso de la armadura que por tanto tiempo hemos llevado encima para "protegernos" pero que, por pesada e impenetrable, nos ha mantenido aislados del gozo de vivir plenamente los acontecimientos del presente y de todas las posibilidades del amor que nos aguarda. 

I.P.

S E N T I P E N S A N D O

Usted no sabe... Quizá no... No, quizá sí. 

Sobrevivir como escritor/a en medio de un mundo en el que las imágenes (fotos) "lo hacen o dicen todo" es realmente una proeza monumental a la que, además, pocas veces se le hace justicia teniendo en cuenta todo lo que implica y significa en términos de compromiso, intención y consagración. Dan ganas de llorar... Y no lo digo sólo por mí que escribo apenas algunas cosas, no. 

¡Por Dios! cómo hicieron aquellas mujeres escritoras de racamandaca (colombianismo) para contener y aguantar la desmesura de la grandeza y belleza de su bendita vocación sin mostrar pierna o escote y, sin embargo, haber llegado hasta esta fecha emergiendo de lo oscuro, saliendo de lo oculto, braceando entre cemento para ser vistas y ser validadas y ser referentes de inteligencias y sabiduría como modelos extraordinarios en pasarelas con reflectores menores que ellas y, a juicio de exigentes y "cultos" jurados, casi siempre gente congelada en su criterio, cojos en sus conceptos y mutilados gravemente en sus sentimientos. 

Cómo hicieron aquellos escritores iluminados, genios de exuberante sensibilidad, sabios del dominio del intelecto cuyo perfil mas sensual era su trascendentalidad sobre la piel y hueso del cuerpo existencial y su inteligencia aplicada a la excitación de las ciencias amorosas en beneficio de la humanidad para, todavía, ser el ilustre maestro referido y la necesaria cuota de lucidez y aprendizaje diaria. Cómo hicieron sin Internet, navegar por fuera del mundo, al margen del mundo, aislados del mundo, a solas con sus palabras y sus palabras solas...y luego trascender por encima de todos los tiempos esquivando la presión de una vida sin monedas y una vocación sin reconocimiento.

No sé; pienso que a la literatura no le interesa presumir sus plumas de oro ni la exuberancia de sus estantes, como sí afinar la singular y única pluma original de cada uno y de cada uno rescatar la abundancia de su mensaje o contenido desde el beneficio de la diversidad, importancia y profundidad de sus textos. 

Usted no sabe, quizá no, por eso lo digo. Porque hay "entregas" apiladas afuera de su puerta y de sus párpados, textos cuyas imágenes enunciadas, procesadas y descritas con brillo en los detalles y "a pura letra" son claves para la continuidad del movimiento, del avance, la prosperidad y de la alegría del mundo.

En cuanto a las fotos, públicas y personales, a todas las persigo; yo misma he reunido dentro mi haber todo un catálogo de lujo y es posible que no pudiera explicarme y expresarme completamente sin ellas.

Un eslabón de oro y otro es de lo que hablo, de la sobrevivencia que es una sola y uno solo el objeto y el objetivo; como la cadena que no puede ser cadena si alguno de ellos se rompe. 

No hay foto o imagen para este texto, evidentemente. Otra cosa hay y espero que se vea nítida y persuasiva. Que ojalá se lea. 

I.P.





En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

CON MI PLUMA

Escribí versos, escribí cantos,  escribí denuncias, testimonios,  desvaríos y romances.  Escribí "colmena" como la abeja obrera  y...