Pervive y sobrevive.
Herida como estás, destruida y
en llanto como estás,
Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras,
donde el alma se expresa sin máscaras
y cada verso es un latido compartido.
Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.
Tu mirada de adulto nunca es comparable con la de un niño o la de una niña, puesto que desde dos puntos de vista extremos -el tuyo y el de ellos- se producen los acontecimientos y así mismo, se realiza el intercambio de las cosas más sencillas y más complicadas de la vida.
Hay, sin embargo, un punto medio de encuentro y bienestar, una intersección de compañía y reconciliación, un lenguaje sin términos ni terminología, un gesto mágico sin fantasía, un potencializador de confianza y alegría, un encuentro sin distancia de por vida, una enseñanza vital y poderosa: EL ABRAZO.
Hubo una vez un tiempo en que la gente se enamoraba espontánea, profunda, apasionada y seriamente. Ese intercambio equitativo y fluido de semejante emoción y experiencia, era la máxima felicidad y una de las ilusiones más hermosas por vivir. Pero la gente era traicionera, embustera, resentida, visceral, ingrata y muy egoísta; así que con el tiempo, esas influencias hicieron tanto daño en los corazones, que no hubo confianza posible de recuperar para poder volver a vivir aquello.
¡Así viven!, dicen.
IRMA, LaPillis
El orgullo es un palo,
un palo metido en la rueda de la vida,
un palo metido en el camino que
detiene y cobra peaje,
un palo metido entre los dientes
como mina "quiebra-patas",
en donde toda relación cae
mutilando sus piernas
el orgullo es un palo,
es el palo más robusto del bosque
de los árboles sin frutos,
la tranca inclemente a la puerta
del corazón más frágil que se muere
por una sola oportunidad, una,
para soltar la rueda,
para pasar el camino,
para aflojar la sonrisa y patear
las nubes o, bailar con ellas
me parece que ya no existes,
que te conocí en agua hervida de amor,
ya evaporada
y no es que ahora te llame a versos
como quien sacude la manta del olvido,
es que,
casi olvidé tu nombre,
después de tanto y tanto,
que olvidaste el mío.
La Poesía se ha ido. Ella hace eso a veces. Pero esta vez, antes de irse, me habló con los ojos llenos de verdad y de bondad. Enfática y con...