Era un lobo manso y sosegado,
pausado en su caminar,
poco temible,
pero su piel evidenciaba
todas sus fieras batallas
pausado en su caminar,
poco temible,
pero su piel evidenciaba
todas sus fieras batallas
se sabía imponente y bello
pero se drogaba con la luna
porque ella le ofrecía
un balcón en su mejor esquina
era un lobo que creía en todo,
como si no supiera de trampas
ni de la malicia del viento,
pero sus garras
dejaban ver rastros
de su infinita soledad y miedo
había perdido
las más importantes huellas
y el camino de regreso
todos los días
lamía su desolación y lamentaba
su cueva sin compañía
devastado, en medio del mundo
como isla rodeada de nada,
esperaba la llegada de la noche
para meterse en las tinieblas y
a escondidas,
aullarle a las estrellas
toda su tristeza.
IRMA, LaPillis

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