Que me perdone Dios
si me excluyo del mundo
para frecuentar
el otro extremo de la distancia
en donde estoy contigo
te sueño
sueño contigo
cuando no sueño,
cuando empieza y termina el rayo,
cuando cae el coco,
cuando la araña teje,
cuando llueve en alguna parte del mundo
sueño contigo
con la altura de tus ramas
y el alcance de tus remos, ambos
sombra y puerto de mi amor
donde alucino la vivienda
de los pájaros que seremos
sueño y me sueño
siendo el beso diario de tu boca,
tu pensamiento innombrable de
ése preciso momento en lo profundo
de tu primer deseo,
de tu último
sueño y me sueño
siendo el interior cálido
donde buscas y suceden los milagros
durante el placer y el espasmo del
contacto de los cuerpos
sueño contigo y también te duermo,
otras veces,
despierto para lo mismo
sueño como sueñan los que no están,
los que navegan en los buses del cielo
sobre las alas de un poema de amor
sueño contigo para salvarme,
para decantar las viejas tormentas que
amenazan con oxidar las buenas nuevas
que le has traído a mi vida
sueño contigo,
sabiendo que conmigo sueñas,
sabiéndonos por dentro del
entusiasmo de la misma vigilia
y por fuera
de cualquier sueño sin realización.
IRMA, La Pillis
