Que me perdone Dios
si me excluyo del mundo para frecuentar
el otro extremo de la distancia
en donde estoy contigo.
Te sueño.
Sueño contigo
cuando no sueño,
cuando empieza y termina el rayo,
cuando cae el coco,
cuando la araña teje,
cuando llueve en alguna parte del mundo.
Sueño contigo
con la altura de tus ramas
y el alcance de tus remos, ambos
sombra y puerto de mi amor
donde alucino la vivienda
de los pájaros que seremos.
Sueño y me sueño
siendo el beso diario de tu boca,
tu pensamiento innombrable de
ése preciso momento en lo profundo
de tu primer deseo,
de tu último.
Sueño y me sueño
siendo el interior cálido
donde buscas y suceden los milagros
durante el placer y el espasmo del
contacto de los cuerpos.
Sueño contigo y también te duermo,
otras veces,
despierto para lo mismo.
Sueño como sueñan los que no están,
los que navegan en los buses del cielo
sobre las alas de un poema de amor.
Sueño contigo para salvarme,
para decantar las viejas tormentas que
amenazan con oxidar las buenas nuevas
que le has traído a mi vida.
Sueño contigo,
sabiendo que conmigo sueñas,
sabiéndonos por dentro del
entusiasmo de la misma vigilia
y por fuera
de cualquier sueño sin realización.
IRMA, La Pillis
2013

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".