A fuego lento pusieron a cocinar el odio,
ahora hierve, ¡hierve!
hierve en la mano,
hierve en el poema,
hierve en la boca,
hierve en las paredes,
en los ojos, hierve
la olla es grande, es profunda,
el fuego hace lo suyo,
el humo envuelve los espacios,
el tiempo espera
el odio chorrea incesante,
se esparce seboso y caliente,
no importa quemadura,
costra, ni mancha
dicen que está "a punto",
espeso,
denso,
intenso
el olor impregna veloz y llega lejos,
los animales retroceden,
saben que nadie apagará la olla,
que la olla hierve, ¡hierve!
y que,
lo que hay en ella,
no es -precisamente-
sopita de hogar.
IRMA, LaPillis

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".