Por allí pasé,
por tus ojos pasé,
pasé por tus palabras y tus silencios
por tu brevedad pasé,
por tu vida,
y pasé
tu, en cambio,
te quedaste sin pasar,
te senté en mi banca,
te inventé poemas,
te visité en la noche,
te ofrecí mi taza, mi casa...
te nombré entre estrellas,
te invité a quererte,
a querer queriendo
te puse en la uva, en el agua, en la camisa,
te puse en el aquí de todos mis lugares,
te puse en el ahora de todo mi tiempo,
te puse adentro de mis sueños,
afuera de mi cuerpo, sobre mi cuerpo,
en él
te puse, te quedaste,
y ahora
la realidad me abofetea y me despierta
preguntándome,
como si yo supiera
cómo pasar, quitar,
poner, quitar,
querer,
y sobre cómo es que se conjugan
los verbos sin "te".
IRMA, LaPillis
