LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas

MILAGRO

 

Allí estaba,
por fuera de la horizontal del ojo, 
un inalcanzable racimo de hojas vivas
incrustado entre los ladrillos ásperos y sucios
de una elaborada, fría y antigua fachada

nada de aquella edificación 
-con todo y su majestuosa presencia-
me robó el aliento como 
aquella "manchita" verde -en medio de la nada-
saludándome, ebria de soledad

ella, adueñada de mis ojos y yo de la sorpresa,
le dije que le haría un poema mientras
cruzamos, en ese instante,
distintas nostalgias, las dos

allí quedó erguida la esperanza, 
a la intemperie su vulnerabilidad
sobreviviendo sin fatiga su obstinada raíz
entre venas de cemento y escombros de pie

allí estaba,
viva, 
sana,
testigo y testimonio,
milagrosa 
como un poema ofrecido y lleno de agua.

IRMA, LaPillis 

HA MUERTO UN ÁRBOL - Sentipensando


Ha muerto un árbol. No era cualquier árbol. Era mi vecino. Vivía justo frente a la ventana en donde me siento a escribir todos los días. Era un compañero de diálogos e intercambios de savia, de lúcida e inspiracional belleza. Era un ser vivo majestuoso y longevo. Cayó de repente hace un par de días, como han ido cayendo otros que, como él, se cargaron de agua tras continuas lluvias que hicieron que sus raíces no encontraran tierra estable y suficiente para arraigarse y aguantar su peso. Qué pena se siente ver la caída de un gigante; de un gigante desinteresado y generoso.

Ahora me pregunto sobre lo que sigue para él, ¿qué pensarán los guardabosques y la industria maderera cuando lo vean ahí tirado? Enorme él con su larguísimo y robusto tronco tendido y dispuesto a ser retirado en pedazos, en pedacitos. 

Pero, yo quiero ir más allá del evento, del mueble o la pieza de madera en la que lo convertirán. Los árboles originalmente son seres vivos. Las industrias, todas ellas movidas por seres vivos. Nosotros, seres vivos que lloramos a nuestros muertos. ¿Llorarán los árboles a sus similares cuando éstos caen definitivamente al suelo? ¿Le harán duelo? ¿Le temerán al momento de su turno? ¿Notarán ellos sus ausencias? Todo esto, absurdos de preguntas que se me ocurren a sabiendas de que jamás rebotarán respuestas comprobables o ciertas. Qué tontería la mía ahondar en estas cosas; todos los días se cae o hacen caer un árbol por ahí. Hay asuntos más importantes en qué pensar, en qué ocuparse, dirán. 

Y sí, qué necedad cuestionarse sobre el comportamiento de la naturaleza, si tantas veces, ella solita se ha explicado por sí misma; es maestra, sin academia y sin retórica; ejemplar en su constancia, consistencia, entrega y puntualidad; contundente y sabia al enseñar que ningún ser vivo es paisaje mientras ocupa un espacio y respira. 

Ha muerto un árbol. No era cualquier árbol. Era un digno galán de una exuberante arboleda que ahora, desde mi ventana, se ve incompleta; danzaba, cantaba, me daba ideas, limpiaba el aire y guardaba nidos. De buena madera era.

IRMA, LaPillis 


SOY MUJER

 

¡Es mujer!
le han dicho a la mujer que me parió,
que no soy hombre
 
sí, mujer, es decir,
la ternura de la cáscara del durazno y
la esperanza de los troncos milenarios,
el viento que levanta fuego 
y la brisa que apacigua ardores

pelusa,
lija,
encaje,
dobladillo,
alcancía, 
vacía, de todo me lleno

soy la luz de la luna creciente y 
el preludio de su llenura,
y mis contracciones 
son el arrebato de los arreboles

soy húmeda y refinada sal 
en los pliegues, 
y en los contornos de mi universo 
reservado, pacífica caída de agua

tras la apariencia, 
en el centro vivo todas las revoluciones

soy un laberinto en mis adentros,
y en mis bordes 
soy cóncavo acomodo,
encuentro y distancia soy,
el punto entre la nada y las flores

soy la prisa de la gacela cuando me llaman,
cuando no me esperan, soy 
silencio de cuna vacía

soy 
vasija,
capullo,
ojal,
origen, 
fin, si quiero

la compañía, también soy,
el cobijo de todos los fríos,
y cuando caen las pestañas
soy la soledad aglomerada

soy mujer, y no soy hombre,
porque de ellos soy 
el misterio,
la luz,
la locura

soy el perdón,
el olvido de todas las cosas pero también,
soy la memoria de la concha sin su perla

soy el aroma del tomate y 
la cebolla a fuego lento,
el deseo adherido en los dedos conocidos

soy ese encuentro de las olas 
con su amante orilla,
mordida, lamida a todas horas

soy la colorida hamaca en 
el balcón de las palomas ausentes,
el cuerpo adolorido en 
interminables 
calendarios, 
y mis pezones son los ojos de mi debilidad

soy la corbata,
la soga,
el cordón,
el fino hilo de la vida

la llama y la vela,
habitante y casa,
la cueva que guarda calores innombrables,
y soy 
toda la sensibilidad del amor de los poetas

soy madre,
núcleo, 
recurso,
procedencia y principio,
el todo y la nada,
la vida,
hasta la muerte.

IRMA, LaPillis 


DE LA HOJA DE OTOÑO - Sentipensando

 



Observando las estaciones entendemos
que todos somos hoja de otoño,
luego de haber ardido un verano increíble
colgados de un árbol que florece
justo después del hielo.

IRMA, LaPillis

DE LO QUE HEMOS DEJADO DE MIRAR Y APRECIAR - Sentipensando

De manera imperceptible, un día dejamos de ver ciertas cosas: naturaleza viva y activa, compañeros de plumas, de cuatro patas; campo y cielo abierto, raíces, tréboles, dientes de león a la vista; siluetas y sombras asombrosas, todas las texturas todos los colores; una quebradita, dos troncos abrazados, tres nubes, sólo tres nubes; dieciocho vacas y dieciocho garzas, barbas larguísima de pasto verde, el olor a hierba; hojas que crujen a carcajadas, aguacates y duraznos voluptuosos y ofrecidos; un caminito, una huella larga de mil huellas cortas, un camino contando la historia por donde va y viene descalza la libertad todo el tiempo.

Ese mismo día, cuando hemos dejado de observar todas esas cosas, de buscarlas y apreciarlas, también hemos dejado de ver que así lo tragamos y que así lo asumimos; entonces se cree que todo va normal, que es lo que hay, que siquiera estamos vivos, que no estamos solos porque estamos rodeados de gente, que somos más valiosos e importantes que los elementos de naturaleza. Y así, inmersos en los hábitos y en el conformismo de lo usual, acostumbrados y amañados en un metro cuadrado, satisfechos con lo que apenas alcanza la mano y el ojo, no nos damos cuenta de que, literalmente, hemos "normalizado" la vida sin cielo y al cielo, sin ninguna vida.

Finalmente y como en todo, siempre habrá quien encuentre este texto sombrío, inclemente, molesto o aburrido, cuando en realidad es un ventanal que ofrece un paisaje de vasto verde con extensísima vista al mar.

IRMA, LaPillis 

PASAREMOS POR TODAS LA EMOCIONES

Siempre ha habido un poeta o una poetisa que ha dicho, ha escrito, no ha callado, ha denunciado y ha apuntado la palabra-dardo al enemigo y a la maldad del mundo. De sobra han estado los portaliras o bardos que van tejiendo redes de contención, de expresión y de motivación a ritmo de segundo en todas las sucursales donde el amor respira y donde no.
No sigamos pensando y diciendo que la poesía sólo es dulce empalagoso de repostería, amabilidad ocasional, tema enredado. Nombre tienen todas las cosas, y todo tiene razón de ser y significado. Que si algo ha de llevarse el viento, eso no son las palabras. Las palabras siempre se quedan y si se van, regresan, vuelven sin falta desde el eco de su más afinada intención.
La Poesía está aquí, y está para eso. 

Así vuelve y dice:

PASAREMOS POR TODAS LA EMOCIONES

Pasaremos por todas las emociones, 
como quien pasa los ojos 
por un paisaje surrealista 
desde la ventana rota de un tren 

todas las emociones 
nos llegarán perceptibles a los huesos 
y todas ellas nos mostrarán, 
ardiendo y por primera vez,
cómo ha sentido la Tierra 
la ausencia de la gratitud

ella, inocente e incrédula 
ha visto caer sus cabellos, 
uno a uno arrancados desde la epidermis
con la malicia de la garra humana;
así ha vivido la cerrada noche,
sin el arropo natural de su tibia melena, 
ni la melodía de las voces de su fauna
galopándole en el pecho, 
cuando desde su interior
lucha intentos por rotar 
el beneficio de sus estaciones 

ella, perturbada en su orden 
y acorralada su salud, 
clama nuevas oraciones y demanda razones 
ante un colectivo atolondrado 
que ha tenido que recordar, 
del susto y de golpe,
de qué color son los tomates,
los muebles de su casa,
y el origen de la blandura del pan 

ella, privada de cielo, de agua y de tierra,
junta estrellas alrededor de su cama
para que le alumbren 
la soledad de su almohada
junto a otra sin arrugas 

como ella,
pasaremos por todas las emociones 
en este viaje con destino a "alguna parte",
como si fuéramos olas temperamentales 
de un sólo mar que tiembla y se reduce

a un día le seguirá la hora aterradora 
o el minuto de alivio del día nuevo,
pero todos los días pensaremos en el amor,
"entre líneas", en el amor,
"en la menuda letra", en el amor,
"de reojo" o de lejos
 o ¡de iluminados!, en el amor

porque todos los días la maligna viralidad
-desde su bondad posible-
nos recordará de qué carecemos los mortales
y cuánto nos duele la profunda fractura 
de la libertad mientras hay vida;
nos estornudará en la cara 
-en partículas invisibles- 
la oportunidad de cambiar en cualquier 
momento nuestra suerte
y todas nuestras decisiones definitivas. 

IRMA, LaPillis 


AMANECE


Amanece el día y me llama,
me llama con su voz blanca,
con su voz de trino

la diminuta luz abre el espacio,
entran el eucalipto y el pino,
entra el tiempo,
la cosquilla,
la conciencia,
la vainilla

ya no duermo,
ya no quiero

este día amanece
y me llama,
cada segundo me mira.

IRMA, LaPillis




PEDIR UN DESEO - Poema y video

 


Pedir un deseo está 
a la distancia del deseo

está 
en la fe del ojo,
en la pelusa del diente de león,
en "tragarse" que los sueños y
las duras realidades
se echan a volar con un soplido

qué cosa más sencilla eso de 
buscar la flor silvestre,
la abundante flor del campo,
pedir un deseo y ¡desearlo!

pero lo difícil es creer 
que CREER
es la fuerza que mueve el pedido,
que eso es ya, en sí,
la mitad del deseo cumplido.


IRMA, LaPillis 

 

CONTINUIDAD



Todo lo que está vivo ha de morir...
se me olvida, de tanto amar, 
vivir,
a veces eso se me olvida

entonces, aparece ella,
la innombrable
-la parca, le dicen-
como eficiente funcionaria
haciendo su labor nada fácil,
cero negociable,
puntual,
categórica,
con su estocada precisa en el
punto irreversible del tiempo,
del tiempo que es
otro nombre de la vida
recordar,
recordarnos,
que para el fin, sólo el comienzo basta,
que para morir, basta estar vivo,
que para estar vivo, hay que desapegarse,
que el desapego lo enseñan las hojas
con su natural desprendimiento
que al final,
todo es continuidad del árbol.

IRMA, LaPillis 

IR AL MAR


Siempre que se pueda
hay que ir al mar

cuando no,
hay que buscarle en las pinturas o
juntar colores y dibujar uno

en últimas,
imaginarlo también moja,
mirarlo es verse fuera del caos 
¡ser azul!

un sólo hombre 
es todo lo que hay,
entre ese horizonte y la orilla.

IRMA, LaPillis

DE LOS ESPACIOS VITALES - Sentipensando



Qué pereza esos espacios 
en donde el único ser vivo 
es uno. 

IRMA, LaPillis 

PRIMAVERA

Y dijo la tierra:
soy variable
porque soy perfecta, 
y en lo perfecto de mí
está la primavera
soy como el lienzo
donde el artista lanza
el colorido pigmento de las flores
cuando le estalla la alegría
soy retorno y respiro,
el gran pétalo
de la flor
sobre la flor.

IRMA, La Pillis




DEL UNIVERSO Y NOSOTROS - Sentipensando



El universo, 
él en nosotros y nosotros en él, 
como partes diminutas de un inconmensurable todo. 
Así, todo es, 
entre el espacio infinito y la tierra, 
una sola cosa. 

IRMA, LaPillis 

TAN ESPIGA

Quizá no alcanzo a ser espiga
porque tengo cerebro y corazón

y yo que pensaba en la ventaja,
y yo que presumí la diferencia

ella, en cambio,
tan sencilla y tan callada,
tan erguida y tan liviana,
tan libre en su
romance vitalicio con el sol.


IRMA, LaPillis

DESAHOGO DEL CIELO


Se desahoga el cielo
soltándose contra el techo del mundo,
golpea mi ventana con sus nudillos de hielo, 
pica al silencio


insiste rabioso descolgándose 
por las paredes y los cristales,
se escurren sus lágrimas por 
las mejillas de una avenida sin luz


ruge su soledad queriendo 
despertar a las piedras y al verano,
llora a goterones bajo los puentes sin agua,
los llena


gotea su amargura, 
no cesa,
falta todavía para la última gota,
d
e
c
a
n
t
a


se desahoga el cielo
amanecerá
limpio,
ligero,
lustrado


y nosotros,
sin llovernos nada.


IRMA, LaPillis 



DE UNA GOTA


Me llama el eco
de unas voces que tiemblan,
me absorbe el profundo hueco 
donde fluyo veloz
como agua turbia y necia,
cayendo por el estrecho embudo de
dilatados dolores
caigo,
y caigo,
y sigo
cayendo,
no busco surcos,
los voy haciendo
viajo a través de sinuosas venas
en una lamentable gota
vibrante,
salada,
ligera,
a merced de la gravedad y de
una corriente sin nombre
nada esquivo,
todo lo afronto
voy tomando formas que
se desintegran tras una corteza
apenas húmeda y fría
me absorben de nuevo
y desaparezco en la sequedad
gracias a un soplo o, al viento
soy siempre agua,
soy siempre gota,
soy
la lágrima.

IRMA, LaPillis

LUNA ROSADA


Todavía la luna nos cree 
y nos anuncia, vestida de rosa,
la llegada de un tiempo de flores

quién se atreve a mirarla de frente
y contarle lo que hemos hecho
con nuestros jardines... 


IRMA, LaPillis 
2017 
 

OTOÑO


Dicen que es otoño allí,
lejos de mi casa,
que los ojos se llenan 
de colores ocre,
y que las hojas
caen agotadas y mustias,
caprichosamente,
besando los pies que 
ignoran su ultimo aliento


dicen que la brisa 
es cómplice y culpable,
que se las lleva cantando
mientras hace tapetes 
marrones y amarillos, 
para que los arboles 
renueven su vestuario
y vuelvan a ser la envidia
del vestido soñado
que nunca he visto.


IRMA, La Pillis 
2013

NIDO

Nido
de uno
de tres


nidal tejido,
casa y canto


morada,
refugio,
encuentro,
concepto divino de hogar.


IRMA, LaPillis 

2013


ELEMENTO VITAL

Nada imagino sin ti,

allí has estado siempre:
en la suerte de mi destino,
en el paisaje rural y en el urbano,

en las fuentes,
en la copa gigante


enjuagando la mugre,
lavando mi plato,
salpicando las flores,
bañando mi piel,
mis pies, mis uñas, mi pelo


limpiando mi casa,
limpiando las calles,
limpiando,
lavando,
aliviando la sed,
hidratando los cuerpos


alimentando semillas,
rindiendo las sopas,
los jugos de frutas


agua para mi tierra,
agua de mi tierra,
agua que cae,
agua que corre,
agua que nace,
agua que muere,
agua bendita,
agua limpia,
agua


¡qué agua!
si debo llamarte
¡vida!


IRMA, LaPillis


En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

ENTRE LA POESÍA Y YO

La Poesía se ha ido. Ella hace eso a veces. Pero esta vez, antes de irse, me habló con los ojos llenos de verdad y de bondad. Enfática y con...