Ir al contenido principal

SENTIPENSANDO - Ha muerto un árbol

Ha muerto un árbol. No era cualquier árbol. Era mi vecino. Vivía justo frente a la ventana en donde me siento a escribir todos los días. Era un compañero de diálogos e intercambios de savia, de lúdica e inspiracional belleza. Era un ser vivo majestuoso y longevo. Cayó de repente hace un par de días, como han ido cayendo otros que, como él, se cargaron de agua tras continuas lluvias que hicieron que sus raíces no encontraran tierra estable y suficiente para arraigarse y aguantar su peso. Qué pena se siente ver la caída de un gigante; de un gigante desinteresado y generoso.

Ahora me pregunto sobre lo que sigue para él, ¿qué pensarán los guardabosques y la industria maderera cuando lo vean ahí tirado? Enorme él con su larguísimo y robusto tronco tendido y dispuesto a ser retirado en pedazos, en pedacitos. 

Pero, yo quiero ir más allá del evento, del mueble o la pieza de madera en la que lo convertirán. Los árboles originalmente son seres vivos. Las industrias, todas ellas movidas por seres vivos. Nosotros, seres vivos que lloramos a nuestros muertos. ¿Llorarán los árboles a sus similares cuando éstos caen definitivamente al suelo? ¿Le harán duelo? ¿Le temerán al momento de su turno? ¿Notarán ellos sus ausencias? Todo esto, absurdos de preguntas que se me ocurren a sabiendas de que jamás rebotarán respuestas comprobables o ciertas. Qué tontería la mía ahondar en estas cosas; todos los días se cae o hacen caer un árbol por ahí. Hay asuntos más importantes en qué pensar, en qué ocuparse, dirán. 

Y sí, qué necedad cuestionarse sobre el comportamiento de la naturaleza si tantas veces, ella solita, se ha explicado por sí misma; es maestra, sin academia y sin retórica; ejemplar en su constancia, consistencia, entrega y puntualidad; contundente y sabia al enseñar que ningún ser vivo es paisaje mientras ocupa un espacio y respira. 

Ha muerto un árbol. No era cualquier árbol. Era un digno galán de una exuberante arboleda que ahora, desde mi ventana, se ve incompleta; danzaba, cantaba, me daba ideas, limpiaba el aire y guardaba nidos. De buena madera era.

I.P.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Todo empieza con un suspiro ese aliento que le hace falta a todo inicio cuando en el segundo previo algo ha dejado de ser. Todo termina con un suspiro ese aliento que le sobra a todo fin cuando en el segundo siguiente algo se respira por primera vez.  Hay que ver un suspiro lo que mueve el mundo. IRMA PÉREZ - 2014

UN AMOR TAN BONITO

 Hay muchas formas de contar la historia de la vida de uno, y en ese sentido cada quien elegiría su manera de hacerlo, pero siempre evocando aquello que ha sido constante vibración para su espíritu y ritmo necesario para el ánimo de su pulso. Yo no he de contar la historia de mi vida aquí ni ahora, pero mientras estaba editando el video que a continuación comparto, una avalancha de pensamientos, recuerdos y emociones despertaron mi conciencia para darme cuenta de lo mucho que éste puede hablar de mí.  Las películas que he seleccionado, todas románticas, no son sólo drama y tragedia como se suele suponer, también son cintas de  imágenes felices, provocadoras de erotismo, enamoramiento e inspiración que reposan a gusto en mi memoria; ellas, su producción, sus mensajes y sus actores.  Por fortuna, a mí me tocó un tiempo en que ir al cine era el plan más delicioso y completo; una aventura emocionante y muchas veces imperdible. Los actores eran nuestros referentes para sa...