Todo lo que se hace "por otros" debería mantenerse en la más absoluta reserva, guardarse en lo profundo de la memoria del corazón (en el frasquito de los recuerdos dulces), allá en donde el presumido ego no pueda encontrarlo y deshaga el regalo. Que esos otros lo sepan, lo reciban y se sirvan es suficiente. ¿No es así?
Todo empieza con un suspiro ese aliento que le hace falta a todo inicio cuando en el segundo previo algo ha dejado de ser. Todo termina con un suspiro ese aliento que le sobra a todo fin cuando en el segundo siguiente algo se respira por primera vez. Hay que ver un suspiro lo que mueve el mundo. IRMA PÉREZ - 2014
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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".