Agradezco que me hayas dicho
que no me amas,
que es otro paisaje, de otra ventana
el que quieres ver,
que no me amas,
que es otro paisaje, de otra ventana
el que quieres ver,
que has elegido seguir a solas y
mirarme desde otro lugar, lejos de mi
mirarme desde otro lugar, lejos de mi
estaba convencida de mi suerte,
del bien tuyo y el bien que iba de mi
segura del beneficio de este encuentro
hice mi entrega,
puse la cara,
puse el pecho,
puse las uñas,
la leña,
el sudor,
el abono para el jardín
el abono para el jardín
y es que uno se sabe así,
uno mide los mismos centrímetros
para lo ancho y para lo estrecho
pero tú crees en lo que crees,
y amas lo que amas,
y cuando hay más que distancia
entre tus zapatos y los míos,
el oído no alcanza,
no alcanza el ojo,
tampoco el verbo,
tampoco el verbo,
la intención,
la buena cara,
la buena cara,
la palmadita,
no alcanza nada
no alcanza nada
y yo, yo creo en la frase reveladora,
en el arte terminado, firmado,
en la permanencia de la luna cuando no está,
en la torta que por fin sale del horno,
en el agua tibia para el cuerpo frio,
en la boca callada mientras las manos hablan,
y en aquel que dice "no te amo"
poniendo la cara,
poniendo el pecho,
poniendo las uñas,
con tal de evitar la agonía de un jardín
a merced de la maldita incertidumbre.
IRMA, LaPillis

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".