Voy a dejar que mi amor se libere,
voy a dejarlo ir
voy a dejarlo ir
a mala hora, ignorándolo realmente,
me creí vivir la media noche eterna
y lo puse a esperar,
lo puse a dormir con su esplendoroso vestido
de océano y estrellas
sobre sábanas negras y
bajo la manta fria de la incertidumbre
allá ha estado mi amor,
¡mi amor aprisionado!
¡pobre mi amor!
allá en el ático que jamás visité por cobardia,
por falta de costumbre, por olvido,
por absoluto y maldito olvido
sin darme cuenta enclaustré a mi amor
¡lo condené!
no le permití asomarse a recibir
un rayo de sol o de luna
ni siquiera recordaba, y no por mala memoria,
que había una llave para esa puerta clausurada
hace tiempo dejé de escuchar esos sonidos,
de sentir esos roces con que sabía llamarme
para salir,
para planear algo juntos, y hacerlo
cómo he podido vivir sin ti, amor, ¡mi amor!
mi amor,
¡pobre mi amor a solas!
abandonado por mi poca fe,
por mi mucho miedo,
por mis "más o menos" que son
tibieza de la propia estima
excluído de mí, minimizado en las manos
de mi dubitativa voluntad
pero mi amor,
siempre paciente, siempre callado,
siempre a un ladito de esa fantasía
que domina al alma,
que la confunde y la convence
voy a dejar que mi amor se libere
voy a dejarlo ir, ¡es urgente!
haré como si nada,
dejaré la puerta abierta
y alguna luz encendida para que no caiga,
para que camine, para que se agite,
para que sienta que aún está vivo
¡vivo mi amor, y despierto!
¡liberado!
escapará, por fin, mi amor de mí,
de mi egoísmo, de mi soberbia,
y me callará la boca,
me despejará los ojos,
y cuando vuelva yo a mentirle,
a menospreciarlo una pizca o
a intentar engañarle de nuevo,
le rogaré, sobre mis rodillas y
a pesar de mis lágrimas,
que me ponga a dormir en aquel ático olvidado
que jamás visita nadie.
IRMA, LaPillis

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".