Buscaba una canción para mi amor, una más, una única, una precisa una como él: soleada, salada, dulce como una balada de repente apareció el tiempo mirándome con su rostro desangelado de ayer, melancólico, épico; de soñar, histérico; de esperar, anémico; de no vivir, eufórico; de no creer, caótico; no obstante, irreconocible en su minuto único de inmediato deshice el desencajado recuerdo por el instante incomparable de este "ahora" en que estoy en medio de este universo amoroso que se recrea dentro del marco de una banda sonora compuesta para una historia de amor de mil matices jubilosos al decir esto, me subo como espuma voluptuosa, arrebatada y pletórica de goce ¡qué cosa! casi pierdo la consciencia de arribar a la consciencia, casi omito el darme cuenta de que hay tiempos que llegan y se instalan imperceptiblemente, como la madurez, como la noche, como el verano, como la cosecha, como este, tan feliz, ¡felicísimo! en todo el recorrido de su momento buscaba, buscaba ...