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Mostrando entradas de febrero, 2023
  Buscaba una canción para mi amor, una más, una única, una precisa una como él: soleada, salada, dulce como una balada de repente apareció el tiempo mirándome con su rostro desangelado de ayer, melancólico, épico; de soñar, histérico; de esperar, anémico; de no vivir, eufórico; de no creer, caótico; no obstante, irreconocible en su minuto único de inmediato deshice el desencajado recuerdo por el instante incomparable de este "ahora" en que  estoy en medio de este universo amoroso que se recrea dentro del marco de una banda sonora compuesta para una historia de amor de mil matices jubilosos al decir esto, me subo como espuma voluptuosa, arrebatada y pletórica de goce ¡qué cosa! casi pierdo la consciencia de arribar a la consciencia, casi omito el darme cuenta de que hay tiempos que llegan y se instalan imperceptiblemente, como la madurez, como la noche, como el verano, como la cosecha, como este, tan feliz, ¡felicísimo! en todo el recorrido de su momento buscaba, buscaba ...
  Que cómo nos dividimos, que cuál es tu bandera; ¿desde dónde comienza tu casa? tu sangre... ¿mancha como la mía? corta la visión como la nariz, eso es lo que pasa la vida se divide cuando ve imposible su conservación; ella se convulsiona sin renunciar a un lugar, a una oportunidad, mientras, el tiempo histérico se niega a devolverle lozanía, pan y aire tierra el mundo es un loco de ojos rojos que no para de amenazar suicidio, entonces, sobrevivir es el afán único del que rueda y rueda pero con hambre; se huye, se marcha a ciegas pero viéndolo todo tierra un día, con el miedo al cuello, mis abuelos cruzaron el océano hacia donde les fue permitido vivir tierra revuelto el frasco, de dónde es la sangre que no murió por falta de alimento, a quién le pertenece el siguiente tramo del rio tu sangre..., mancha como la mía. IRMA P.