Me estrené un poema hace un año, hoy me lo pongo otra vez y me siento espectacular, regia. Sin mirarme en el espejo sé cuánto me gusta que me ajusta y no me aprieta que como la primera vez desde que empezó a caer sobre mi cuerpo fueron apareciendo las texturas de mis vergüenzas y me erguí conocida y cómoda. Este poema que parece de lino me enciende luces sobre una pasarela sin mas público que mis ojos y sus pliegues se abren conmigo como vuelos y como aplausos. Me gustaría usarlo a diario y lucir la costura de sus estrofas que son la floristería de los jardines de Versalles pero, sé que no todos los días tras la única ventana del alma, las bellezas de la primavera están de moda. IRMA PÉREZ, La Pillis - 2016