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Mostrando entradas de julio, 2019
Hay desplazamientos que no tienen retorno, pero también hay inevitables rotundos regresos la casa es el lugar donde amanece aunque en la noche, la resistente nostalgia nos tiente a correr los mapas en reversa lo real es la raíz, la diferencia es la raíz, la distancia es la raíz, lo nuestro, es decir lo tuyo y lo mío, es la raíz la raíz, que es, ni más ni menos, la voluntad alcanzándose; no se mueren los pies que cambian de suelo, se muere la raíz que no camina, que no se estira, que queda atrapada -con todo y su mirada- en las ruinas de una casa cuyo sol siempre sale por detrás de sus ojos. IRMA PÉREZ

David Garrett - Nocturne - Chopin

Subirl e el volumen a la vida, ¡todo el volumen al vivirla! verla como los pintores, sentirla como los poetas, saborearla como los niños, olfatearla como los perros, escucharla como los músicos ¡participar del concierto! sentirse "tocado" tantas veces como la cuerda de un violinista a punto de romperse ¡a punto! IRMA PÉREZ

En Dansant Sur la Terrasse

No me detenga el viento ni el pié descalzo ni mi propia estima ¡no me caeré! aunque yo sea el pájaro que más se parece al hombre. IRMA PEREZ
No te deseo cosas sin fortuna, tampoco ningún tipo de hambre, de desasosiego pero, eso sí, sólo una cosa quiero: que te hagan la pregunta y tú, hables de mí con nostalgia. IRMA PÉREZ

VECINA DEL CONDOR

Lejos de mí la fatalidad, cerca, en cambio, del destino asumido, de lo que soy, de lo que he sido: un ser sazonado y "maduro" que se ha lanzado a la tierra con sus propios pies de árbol, un ser ya florecido, abierto, revelado; en apogeo la mística y la lírica, testigo y escribana de lo trascendental y lo mundano, en la máxima altitud mi elevamiento ¡vecina del cóndor! soy la nostalgia de un vientre otrora ocupado y productivo, aposento de vida y de más vida soy la certeza de una especie dueña de sus propias espinas y de la prosperidad de su floresta soy flor y fruto, sin arrepentimientos, paisaje temporal, breve suspiro, gota al sol de la tiranía del tiempo. IRMA PÈREZ
De dónde voy a sacar un poema que te hable de mi amor sin romperme el pecho quién pudiera escribir  sobre lo eterno, si antes, no te ve más allá de mis ojos, en el después de la vida no, en ningún lugar, nadie te entregará -latiendo- ese poema y sin embargo, aquí te dejo, amor mío, un corazón abierto con mi nombre. IRMA PÉREZ
El mundo y sus munditos, esos pequeños círculos en donde siempre reina un rey sin reina, y una reina sin rey munditos como puntos negros de un cielo nocturno, que riñen por el brillo y el protagonismo, tras máscaras que se amoldan según la mentira o la vanidad más viral; el mundo fue lo que cayó de las manos de ese Newton que quiso saber, qué quedaría útil luego de aquel vertical suelazo pero, por más mejorado el génesis, o que las manzanas dieran su dulzura y su belleza, el mundo siempre ha descuartizado sus bendiciones caída y pecado son los reconocidos gusanos, culpables de la desintegración del mundo creencia justificada y precedida ahora, por esos munditos en cabeza de una sola mujer, o de un sólo hombre que, como reyes ególatras con tendencia al engaño, van disparados hacia un agujero negro y en sentido contrario a nuestro único y absoluto lugar de origen. IRMA PÉREZ
Soñé que me despertaba en una pintura hiperrealista pero en blanco y negro. Aterrada por el bicolor, la inmovilidad y el frío, se me escurrieron dos lágrimas que mancharon y desdibujaron el lienzo. El autor se enojó tanto que patió su obra y la dejó tirada en el suelo por varios días. Cuando nos volvimos a ver, me levantó en sus brazos, me limpió, cuidó prolijamente de los detalles, y en horas sin descanso, reparó el daño hasta darme vida. La última vez que le vi, le miraba yo desde una pared blanca y desolada. Él, ya no me miraba. Me había vendido. IRMA PÉREZ

SUPOSICIONES

Cuántas vidas se han roto por cuenta de las suposiciones… supongo que está bien, supongo que no quiere, supongo que se fue, supongo que así es, supongo que lo leerá, supongo que no le gustó, supongo que ya comió, supongo que es feliz, supongo que sí, supongo que no, y así, apoltronado en cómodas conjeturas un juez imaginario, con voz imaginaria, desde su imaginario sin constatar y sin conciencia, condena a la realidad y a todas sus posibilidades a no ser certeza de una sola pieza, a ser el quiebre desde donde comienzan todas las distancias. IRMA PÈREZ

ESTAR

No es lo mismo, no estar, estando, que estar estando, sin estar, pues, tantos, sin estar, estamos extrañando sentir eso, cuando se está, estando con todo, hay que estar en dónde se esté, no sea que llegue un día en que, estando, no venga a estar nadie, o tú, ya no estés. IRMA PÈREZ

EN ESTOS MUROS

En estos muros, se escribe el legado que será la vergüenza de los que hicimos del tiempo cuna de obsesiones, cultivo de vanidades y túnel de desahogos sin clasificar en estos muros, se quedará el rastro de una raza devorada y extinta por sí misma; qué costaba hacer del boceto inicial -en estos muros- una obra de arte con final feliz nos conviene que se vengan abajo -estos muros- antes de que el futuro llegue y se empiece a hablar de esta historia, como el gran hallazgo, que no es. IRMA PÈREZ
SENTIDO CONTRARIO Ella, mi poesía, camina en sentido contrario de la multitud, no sé por qué lo hace, si ni siquiera sabe para dónde va un día salió con un pedacito de lápiz a escribirse en las paredes de los espacios abiertos y de los campos rurales inconquistados..., desapercibidos así, rebelde y terca, se abrió camino alejándose las millas que ya no se pueden contar; cuánta reverencia a los iguales que ya se han ido, porta liras de un cielo misterioso a donde iré a parar un día con mis letras ofuscadas o del último agite culpa mía que voy en contra vía, que hago poemas despeinados y alejados de la moda y de los modos sin embargo, después de todo, no va ella sola, y aunque nunca atropelló a nadie, acelera como niño en video juego sobre la autopista de una vía al norte, a cuyo sur, van por montones, los otros. IRMA PÉREZ

ESTOY CAMBIANDO

Estoy cambiando, cambiando como todo cambia; no percibo la muda de piel, ni la gracia con que crece mi pelo ayer tuve en la boca un sabor blanco y dulcemente redondo y hoy, cuando revisé el recuerdo, encontré desencajada la geometría del placer estoy cambiando sin notarlo, sin avisarme que he dejado atrás mucho más que algunas direcciones que solían ser mi casa o mi credo me leo en el dibujo que han hecho de mí y quisiera disculparme por no parecerme a ello, por haber cambiado, por estar cambiando, por suspirar, ahora, de otro color pero, tampoco el mar es el mismo aunque llegue siempre a la misma orilla, ningún tronco crece sin arruga, ni hay vasija que permanezca vacía en su fondo, si no está rota estoy cambiando frente al canto de tus ojos y al ritmo del timbal de una corriente de agua lo imperceptible es cuestión de tiempo: hay montañas que ya no están en el mismo lugar. IRMA P.
En realidad es tenebroso lo aparente. Sospechar que toda interpretación es falsa, que muy posiblemente todo es una gran mentira, que ilusionarse es una ingenuidad de alto costo... Eso es algo así como una baranda mal puesta o una mina -no de oro y no argentina, de las otras- en algún lugar del jardín de tu casa. Si, tras lo aparente hay cualquier cosa, un famélico tigre, en todo caso. No se puede confiar si por naturaleza no ladra o maulla, si no perfuma o alimenta, o si no es astro o tierra; porque por lo demás, es definitivo, de la humanidad urgen los ojos y de ellos, el forro. IRMA PÉREZ

GENTE

Gente, palabra relativa, laberintica, densa, larga y cuadrada como habitáculo de muros infinitos y silencios de rebote; gente, mortales sin astro en el pecho y venas pálidas, con la generosidad enroscada y una aguda joroba en la humildad; gente, masa gruesa, inerte, sosa, vasto valle de inviernos recogidos y amarrados con el zumbido más triste del asombro gente, del desamor venidos, de las heridas de los hervores de los ausentes abrazos, sirvientes y servidos por culpas heredadas de padres-gente. IRMA PÉREZ
Hace unos días, el comentario entró por el conducto de mis oídos pero, trastabilló justo al llegar a la razón que, en ese momento, se ocupaba de otra cosa, obligándome a archivarlo en la carpeta existencial de los "Asuntos pendientes". Hoy, leyendo desprevenidamente, la imagen de dos poetas intercambiando halagos, me hizo caer directo a aquel archivado comentario: "Los poetas escriben Para otros poetas"... ¿Sí alcanzas a percibir el crujido de un tronco en su instante de qu iebre? Si, un sonido temible e insoportable, demoledor y enervante, como el de unos dientes bruxando a media noche o una tiza seca recorriendo la superficie de un tablero cristalizado. No sé. Qué sentido tiene el agua si no hay sed; tan obvia la función de una en la razon de ser de la otra, ¿eh? Tú, ¿qué profesión tienes? Acaso eres abogado, profesor, artista, cajero, chef, ortodoncista, fotógrafo, piloto, florista, peluquero, constructor, recepcionista, actor, etc, etc, etc., y lo que hace...

UNA MUJER, Y OTRA

De un puñado de estrellas no se saca un arito de oro no es como se cree, no es como se quiere, no es, como nada demasiadas lágrimas han rodado cuesta abajo desde la cuna hasta el acunar una mujer, y otra, se acurrucan sobre piedras más blandas que lo vivido no hay cuento azul, ni final rosa, el silencio es un habitante en la oscuridad de la garganta todo lo que brillaba del universo, se fue apagando como velas amanecidas  a los pies de los santos la soledad y la tristeza enriquecieron, mientras que la alegría nunca pudo burlar a la pobreza por eso, de un puñado de estrellas no se saca un arito de oro no es como se cree, no es como se quiere, no es como nada el cielo no es uno sólo, como una sola, no es la mujer para ella  el cielo puede ser un techo cuadriculado, un bombillo en intermitente agonía, una tarde entre sabores, un segundo unos ojos de miel..., dorados, redondos, dulces, lustrosos, vitales como un aro estelar alrededor del pulso. IRMA...

IRMA, EL HURACÁN

Todavía hay ciertos "vientos" que nos lo recuerdan... En su momento (hace dos años ya), esta catástrofe mundial nos atravesó la exitencia y yo, en este poema mío, lo evidencio así: IRMA, EL HURACÁN Soy, la tempestad del mundo, desde mis adentros emito el aullido desgarrado y furibundo que he heredado de las incontables heridas que supuran y sangran en la piel de la tierra soy la lengua seca del mar, la garganta del nido vacío de los peces, la ira contenida de miles de toros recordando su última “fiesta” soy la voz, y todas las voces del animal desaparecido, la memoria de los árboles del desierto, las manchas ocres y encarnadas del planeta azul, la erosión de las almas sin oportunidad de brillo ni parto soy la bola de plástico en las tripas de la vida marina, la indignación de los termómetros, la desafiante carga eléctrica del rayo, y toda la suciedad del humo: de todo el humo soy el llanto del verano, el ardor del invierno, las cenizas del otoño, el fin de la ...
Creo que la tendencia es a rebotar en cuatro esquinas. Se hace un cuadrado cuando la mente no deja de pensar las mismas cosas. La idea recurrente, se convierte en ladrillo y el ladrillo en muro. Entonces, como una réplica de nuestro pensamiento, terminamos metidos en una figura geométrica de cuatro paredes. I.P.
La vida y su constante respiración: cada aliento una pena o una alegría, o nada los días y las noches se suceden, una y otra vez en medio, la humanidad se rinde o aguanta, con su poca fe en todo. IRMA PÉREZ

EL ORGULLO ES UN PALO

El orgullo es un palo, un palo metido en la rueda de la vida, un palo metido en el camino que detiene y cobra peaje, un palo metido entre los dientes como mina quiebrapatas, en donde toda relación cae mutilando sus piernas el orgullo es un palo sin bandera, sin hojas, sin oficio, nunca es palanca para levantar la roca que separa, tampoco es remo bogando a la otra orilla que espera ¡aaaah, el orgullo! el orgullo es un palo, es el palo más robusto del bosque de los árboles sin frutos, la tranca inclemente a la puerta del corazón más frágil que se muere por una sola oportunidad, una, para soltar la rueda, para pasar el camino, para aflojar la sonrisa y patear las nubes, o bailar con ellas entender por fin, que los palos, si estorban, son para hacerlos polvo, a ellos, y a sus astillas. IRMA PÉREZ

¡Ja! .. qué nota!

Un poema esperando un lenguaje perfecto unas bocas hablando una palabra en los dedos un romance de palmas una oración elevada un acento en el puño una idea tocando unas ganas amando un llanto callado una caricia un canto un cuento un relato un juego un calor un beso un pañuelo... ...¡mis manos! IRMA PÉREZ 
A la hora que toca, no duerme el norte ni duerme el sur de este a oeste  las aguas, todas las aguas, se mueven y sudan sus sales como en estados febriles que agitan y agotan sobre la montaña más alta y sobre el nivel del mar, la luna, la llena luna, llueve su encanto como catarata de besos así, como los enamorados cuando se beben, y alicorados se aman. IRMA PÉREZ
Hay pensamientos que no tienen palabras, ¡créanme! las he buscado como aguda brújula subida en los hombros de un satélite empinado creí que estarían por arriba, así que me lancé en paracaídas desde el tejado del cielo, ¿yo? ¡yo! yo, que esquivo hasta al indefenso andén; tambiėn pensé que estarían por abajo, levanté algunos troncos y algunas rocas arrancándoles con todo y su antiguedad, por si acaso se tratara de esas trampas en donde a veces suelen caer los inocentes pero nada entonces, empecé a dudar del caos, y las busqué en el orden de las cosas, fue allí en donde encontré al pensamiento con su visible joroba y su mirada inamovible sin principio ni final las consonantes deambulaban dementes y ciegas, y las vocales gesticulaban súplicas, angustia, negación, disimulados gestos en afonía, en agonía entonces, entendí porqué hay pensamientos que no tienen palabras, que no logran decir nada, que entierran al vocero y al poeta, que son apenas garabatos atrapados tras el esp...
Los rostros del mundo, caras únicas con cuerpos uniformados, necesidades amontonadas alrededor de mesas sin diálogo desnutridas de sentidos y de tacto el contacto visual asiste a diario a su funeral el mundo es una masa de soledades. IRMA PÉREZ