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Mostrando entradas de julio, 2022

HAPPINESS

  En la perfumería de lujo de una avenida que no es la quinta, hay un frasquito redondo que no es de vidrio con una tapa en forma de medialuna hacia arriba que sí lo es se llama "Happiness"; hoy me lo puse, me puse mucho para lucir este aromático poema que va leyéndose en su fragancia verbal sin evaporarse ¡a que es una delicia su aroma; un goce! y, cómo hueles de bien tú ahora, toda vez que sus "notas de corazón", seguramente han ensanchado con su esencia tu sonrisa. IRMA P.
Del blanco al negro al blanco, que ninguno de mis tonos grises queden pálidos, planos o insonoros. Llevo en las manos una rosa blanca, cuya sonoridad luminosa, redondea las agudezas del devenir azabache.  IRMA P.  
  Yo a veces quiero ser otra mujer, ser eso y ser lo otro, tener más o tener menos pero me acuerdo de ti, de que es a mí a quien tú amas cuando miras, y entonces, esa otra mujer desaparece tras la envidia de no ser yo. IRMA P.
  "Esperar el momento correcto/perfecto suele ser una de las trampas favoritas del miedo" (leído por ahi). "Estoy esperando el momento correcto, porque cuando me decida, no habrá punto de retorno para mí; no saldré con nadie más; no amaré a nadie mas; no me importará nada más por el resto de mi vida" (leído en el muro de un amigo). Luego, pienso yo: Cómo no va a dar miedo tomar esa decisión basada en tanto radicalismo. Parece que en el fondo se teme tanto a no ser consecuente con los sentimientos, que hace falta condicionarlos para tomar una decisión que, en realidad, debería surgir con plena libertad y confianza a partir de lo que se siente en el aquí y en el ahora. Nada garantiza no equivocarnos, y no hay nada malo en ello si eso sucede; lo que es legítimo no merece espera y no debería avergonzarnos o ser motivo de arrepentimiento. Hay que hacer que las cosas pasen; porque por lo general, quienes pasamos somos nosotros frente a la indiferencia de las cosas. La vid...
  Hay un río de poesía que fluye besándonos los ojos. Encuentra tu imagen, y deja que ésta te lleve a esa orilla en donde amas vivir. I.P.
  El regalo de la música, de la poesía, del arte... ¡todo está disponible! qué duda se tiene entonces, qué excusa para detener la ofrenda no se cree el triunfo de la sensibilidad perezosa, de la magnitud de las carencias que se esconden tras la repetitiva elección sin ninguna originalidad, en la aburrida marcación de una tendencia un poco de lo bonito de la vida cada día, de todo lo fresco, de lo distinto e irrepetible, de esas cosas que, incuestionablemente, abundan en su alcance y existencia; he ahí la novedosa y mágica alegría, el avivamiento, "el salto del delfín" realizándosenos por dentro. IRMA P.

QUEJADERA

  Como un mal hábito, descubro de repente esta costumbre de lamentar lo no vivido, lo escaso, lo excesivo, el hacer, el estar, el no, el si la queja silenciosa se acomoda sagaz en mi cabeza como tormenta y tormento que no cesa y que acosa todo es pared, laberinto y selva, es decir: obstáculo, sin-salida, espesura qué me salvará de esta incomodidad que es mi “yo” sonámbulo sin la conciencia de las cosas buenas y me quejo quién hablará de mis días de lucha si el miedo es mudo y me quejo cómo llegaré al principio del camino si no hay ninguno a mis pies tampoco me pierdo mientras ando entre vacíos y así, me quejo una vez más la tormenta lo sabe y por eso es tormento demencial, quejadera, joda cada que musita gime, chirrea, se queja… caen lágrimas enormes como goterones pesados y mi vida, a nivel del piso, se tiñe roja frente a un cristo que parece no mirarme y me quejo me quejo y me lamento, como ayer, me lamento, como ahora, ya lo dije, es un hábito refunfuñando, lloro como tormenta a...

FORMAS DE AMAR

  A veces, no hay nada que hacer, ni siquiera mi amor debe moverse para que estés conmigo he comprendido, y en este punto, no acoso retorno porque, entender es aceptar, y eso también es una forma de amar cuando libera a veces, al amor hay que soltarlo un poco, abrir la mano del deseo que estrangula con ansias y, sin renuncia, aprender a esperar. IRMA P.
 

ESTOY CAMBIANDO

  Estoy cambiando, cambiando como todo cambia; no percibo la muda de piel, ni la gracia con que crece mi pelo ayer tuve en la boca un sabor blanco y dulcemente redondo y hoy, cuando revisé el recuerdo, encontré desencajada la geometría del placer estoy cambiando sin notarlo, sin avisarme que he dejado atrás mucho más que algunas direcciones que solían ser mi casa o mi credo me leo en el dibujo que han hecho de mí y quisiera disculparme por no parecerme a ello, por haber cambiado, por estar cambiando, por suspirar ahora, de otro color pero, tampoco el mar es el mismo aunque llegue siempre a la misma orilla, ningún tronco crece sin arruga, ni hay vasija que permanezca vacía en su fondo si no está rota estoy cambiando frente al canto de tus ojos y al ritmo del timbal de una corriente de agua lo imperceptible es cuestión de tiempo: hay montañas, que ya no están en el mismo lugar. IRMA P.

RECIBIMIENTO

Emocionante es la dilación cuando no es espera; cuando se recibe un regalo, un sobre, una carta dan ganas de alargar esa ternura que tienen los presentes concedidos, de postergar saber qué caricias vienen envueltas en papel de seda para demorar el último sabor de esa auténtica sorpresa complace dejar esa presencia a la vista, muy a la mano, sin abrirla, sin tocarla; saber que está cerca, que tiene voz, ¡un rostro!, que se encuentra sólo a la distancia de la volutad ya conquistada pasado el preámbulo -más no la dulce expectativa- buscar el momento para la ceremonia de develación y disponerse a reverenciar el placer del recibimiento recibirlo, abrirlo, saberlo, sentirlo, llorarlo en estallidos de dicha como a él, como él, -gracia espléndida del amor que me bendice- cada vez y todas las veces que me llega. IRMA P.