Emocionante es la dilación cuando no es espera;
cuando se recibe
un regalo,
un sobre,
una carta
dan ganas de alargar esa ternura que tienen
los presentes concedidos,
de postergar saber
qué caricias vienen envueltas en papel de seda
para demorar el último sabor de esa auténtica sorpresa
complace dejar esa presencia a la vista,
muy a la mano, sin abrirla, sin tocarla;
saber que está cerca,
que tiene voz, ¡un rostro!,
que se encuentra sólo a la distancia de
la volutad ya conquistada
pasado el preámbulo
-más no la dulce expectativa-
buscar el momento para
la ceremonia de develación y disponerse
a reverenciar el placer del recibimiento
recibirlo,
abrirlo,
saberlo,
sentirlo,
llorarlo en estallidos de dicha
como a él,
como él,
-gracia espléndida del amor que me bendice-
cada vez y todas las veces
que me llega.
IRMA P.
Todo empieza con un suspiro ese aliento que le hace falta a todo inicio cuando en el segundo previo algo ha dejado de ser. Todo termina con un suspiro ese aliento que le sobra a todo fin cuando en el segundo siguiente algo se respira por primera vez. Hay que ver un suspiro lo que mueve el mundo. IRMA PÉREZ - 2014

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".