Se prende el fogón, se pone la olla, se echa la leche, se pone a hervir se espera y, mientras, sin perderla de vista, se hace todo lo demás a este ritual se le llama "día" al final, lo importante es calentarlo, observarlo para que no se desborde, beberlo poco a poco ¡con todo y su espuma! la vida es como una olla con leche al fuego: para beberla en su forma óptima, hay que "estarla mirando". IRMA P.