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Mostrando entradas de mayo, 2024
Se prende el fogón, se pone la olla, se echa la leche, se pone a hervir se espera y, mientras, sin perderla de vista, se hace todo lo demás a este ritual se le llama "día" al final, lo importante es calentarlo, observarlo para que no se desborde, beberlo poco a poco  ¡con todo y su espuma! la vida es como una olla con  leche al fuego:  para beberla en su forma óptima, hay que "estarla mirando". IRMA P. 
  De la manada, del jardín, del sistema, del firmamento, de la multitud, de la red, no es -ni siquiera-, esta sombra mía que or bíta si n trascender las paredes de l mundo de quién es, entonces, la huella que tiene  mi nombre de dónde es la luz que  me hace sombra   con qué argumento me creerá  algún día, algún juez de la tierra, esta historia no obstante, hablan los zapatos en mi closet, sobran las pruebas, suman los testigos y, sin embargo,  como un acertijo, pareciera que  justo cuando lanzaron el semillero, el viento hubiera estornudado sobre mí.   IRMA P.
  Hubo una vez un mundo  donde la gente leía: miraban primero las letras solas   luego las juntaban ¡ésa era una palabra! una palabra decía tanto como dos o más seguidas y la gente quería saber más decir más... ¡ésa era una frase! entonces, escribieron mucho mucha verdad mucha mentira muchas historias mucha mierda... ¡eso era un libro! de todo se escribió, incluso sobre el sentir sobre el pensar sobre el vivir sobre el amar... ¡ése era un poema! hubo una vez un mundo así pe ro,  había que evolucionar. IRMA P. 
 En sombras amanece la pregunta, se ensombrece  el cielo, la casa, la punta inicial de la respuesta la sombra, a todo le hace sombra  y bajo ella,  se pudre la raíz que no se calienta las dudas son sombras, habitantes de los ojos ciegos, pelos en la cara que  necesitan despeinarse, sacudirse con fuerza, pasar por el mareo que precede al maravilloso evento  de descubrir la luz. IRMA P. 
 Esta mañana siento cómo pasa la navaja descubrir el horizonte tras el velo de mi ventana -como cada día- hoy no ha sido igual, no puede ser igual y  al mismo tiempo no puede ser distinto sé, que con sólo mi mano izquierda puedo doblar  el pensamiento que me acosa, pero mi mano derecha está inquieta y muy ansiosa así que, esta mañana estoy partida en dos como papaya a punto de ser picada en padacitos pasa la navaja  y tiemblo preguntándome: ¿cuál de mis dos manos decidirá este día? Irma P.