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Mostrando entradas de junio, 2024

DE MI NOMBRE

Hola, soy IrmA si se fija bien y con cierta paciencia, en el interior de mi nombre están esas dos consonantes invisibles que soy: la "R" de rinoceronte, de remolacha, de rayo y de romance , la del "re" que antecede a tantos verbos y, la de la segunda nota musical soy también la "M" de mosca, de matriz, de montaña, de melón, de molécula, de menos, de más, la de la nota Mi... ¿mi? ahora, en cuanto a mis vocales..., a ellas no les dé mucha importancia, a esas las observo yo, las tiemblo yo, las vigilo y las aguanto yo, ellas son las torres de las esquinas del tablero en donde juego, la medida que me recuerda  mi distancia  entre  la tierra y el cielo. Hola, soy IrmA. IRMA P.

HAY DÍAS

Hay días vacíos, días con residuos de otros días, días limpios y días consumidos  hay días llenos de gracia, y días llenos de hastío hay días que terminan solos y otros, que no terminan  hay días contigo y, días y días y días  sin tí. IRMA P. Arte, Aldo BALDING
  A PROPÓSITO DEL DÍA DEL ESCRITOR,  DE LA ESCRITORA Y DE LA ESCRITURA  En todas partes del mundo hay uno, en todos los lugares una persona apretando un lápiz, tecleando ideas, anotando sueños. Allí, en el barrio, en la oficina, en el campo, detrás de unas gafas cualquiera.  Ellos quizá hablen poco, quizá se la pasen mucho tiempo a solas, tal vez parezca que están ahí y ¡están!, pero sólo físicamente; quizás están soñando con los ojos abiertos o bien inventando los detalles de una historia; así como hay otros que sólo escriben de lo que van viviendo o de lo que están buscando o bien, de lo que no saben, para saber. Quizá es ése que escribe y escribe y no para, porque el punto final -impredecible- es lo único que detiene las palabras -plumas- de perderse o irse con el viento. También está el del "bestseller", el que prefiere el anonimato, el que no ha podido publicar nunca, el que viaja para escribir y el que escribe para vivir. El que sólo escribe.  En todas par...

SENTIPENSANDO - Lamparitas

  Al nacer, todos llegamos con una lamparita encendida. Es nuestro deber y nuestro derecho mantenerla así durante todo el trayecto de la vida y mientras caminamos hacia nuestro horizonte particular pues, calor, fuego y luz son las tres cosas fundamentales que necesitamos para acompañar la existencia.  Calor: la justa medida del amor que procura, privilegia y preserva la calidad y calidez de todas las cosas que armonizan y equilibran la vida. Fuego: la justa medida de apasionamiento y entusiasmo que todo lo mueve, lo potencializa, lo crea y lo reinicia.  Luz: la perfecta medida de conciencia y sabiduría que todo lo revela, lo encausa, lo facilita y lo ilumina.  Al nacer, todos llegamos al mundo del bien y el mal con una lamparita encendida.  Cada lamparita pertenece a uno y a un sólo ser único; pero ellas son al mundo, como los dedos a la mano. De la vida, son la vida; del ser, son el don.  Al nacer, todos llegamos con un don.  IRMA P.

SENTIPENSANDO - Ha muerto un árbol

Ha muerto un árbol. No era cualquier árbol. Era mi vecino. Vivía justo frente a la ventana en donde me siento a escribir todos los días. Era un compañero de diálogos e intercambios de savia, de lúdica e inspiracional belleza. Era un ser vivo majestuoso y longevo. Cayó de repente hace un par de días, como han ido cayendo otros que, como él, se cargaron de agua tras continuas lluvias que hicieron que sus raíces no encontraran tierra estable y suficiente para arraigarse y aguantar su peso. Qué pena se siente ver la caída de un gigante; de un gigante desinteresado y generoso. Ahora me pregunto sobre lo que sigue para él, ¿qué pensarán los guardabosques y la industria maderera cuando lo vean ahí tirado? Enorme él con su larguísimo y robusto tronco tendido y dispuesto a ser retirado en pedazos, en pedacitos.  Pero, yo quiero ir más allá del evento, del mueble o la pieza de madera en la que lo convertirán. Los árboles originalmente son seres vivos. Las industrias, todas ellas movidas por ...

SALIDAS

Qué problema cuando se tapan los sifones, se amanece con el agua al cuello y la humedad calada dentro de los huesos; todo lo que cae encima se va juntando y formando una densa bola de mugre y desperdicios que taponan y dejan sin salida el único camino que permite continuidad, descarga, fluidez, limpieza y respiro no se puede vivir con las rodillas tiritando y la casa con las paredes blandas; tampoco engañar al olfato si los desagües pierden la apertura de sus rejillas y su capacidad de curso libre los sifones son eficientes conductos comunicantes y liberadores; son como gargantas abiertas por donde ha de pasar el lodo nocturno y la luz del día de un lado a otro sin atascamiento; si no es así, esa tubería siempre estará ahí para recordarnos que algo no circula bien y que, no será de otro modo, si no se interviene, inmediatamente, con algún poderoso solvente o la herramienta indicada; que no valdrán aromas que disfracen de dulce el aire ni sofisticados sistemas de secado para lo que asci...
La última vez que fui al futuro no logré llegar muy lejos nadie sabe para dónde va y,  sin embargo,  aquel lugar está lleno las paredes se levantan sobre la tierra  donde antes se extendían con vitalidad otras raíces  la sangre es pálida y tan espesa  como fluido de agua enferma -eso se ve en los ojos, no en las pieles- hay esquinas  cuyo cruce da igual, hay cruces en las esquinas, hay millones de puertas idénticas  con números indescifrables que  son como tapas de frascos  de laboratorio  hay un ser humano  en cada frasco de laboratorio  hay un embudo estrecho, categórico, soberbio se realizan experimentos en donde se filtra luz  sin sol ni luna inevitable, la mesa  se seca y  cae de r   rodillas hecha polvo, el piso cruje rabioso su tapete de vidrio y la vida llora la ausencia  del manto  del río  ahora que  anda descalza la última vez que fui al futuro, no logré llegar ni cer...