miércoles, 5 de abril de 2017

DE UN SUEÑO
Se vino contra mi pecho aquel pájaro morado, clavó su pico en mi corazón y de inmediato quedó allí, entumecido, muerto. Yo no le miraba, tenía miedo de hacerlo; mis ojos al frente, levantando al máximo la quijada para no verle ni un poco.
Como si fuera un mal de ojo, un maleficio o por agüero, sabía que nadie me ayudaría a arrancarlo por temor a morir; sin embargo, "alguien", sí sabía qué hacer. Con la confianza y tranquilidad que da una sonrisa espontánea y serena, me aseguró la existencia de tres soluciones. De repente, me dijo: "Puedo hacer esto, así..." y arrancó de mi corazón y de un tajo, al pájaro muerto. "Pero, lo más importante", enfatizó, "es realizar un cierre dorado"...
Sin bajar mis ojos a mirarlo, tuve la certeza de tener un huequito de luz abierto en mi pecho; un huequito de luz ... esperando...
IRMA PÉREZ, La Pillis - 2016

(Sueño que tuve un día como hoy, hace un año)

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