la tela que con tantos hilos tejimos…
… arte…
le hicimos fuerte,
colorida,
llena de texturas,
tomamos medias, metro, tiza
delineamos tu figura, la mía,
ajustamos el molde,
reforzamos los costados,
juntamos alfileres para cada encuentro,
hilvanamos -por si acaso-,
revisamos la puntada,
marcamos algunos ojales para
los botones de ambos
qué maravilla
¡tu ojal y mi botón!
¡tu botón y mi ojal!
como dos manos abiertas, dispuestas
a acercarse,
a cerrarse,
a soltarse
precisa quedó la prenda en tu pecho amplio,
en mí, como justa pretina alrededor
de mi cintura
la estrenamos,
la lucimos,
pasamos la prueba
-a prueba de todo, parecía ser-
de la intemperie,
de la acidez,
de la mancha,
del hierro,
de las puntas salidas
pero la usamos y abusamos,
una y otra vez,
llegó el desgaste,
cedió la puntada,
se deshizo en flecos,
se rompió en pedazos
ahora, el costurero amontona hilos y agujas,
las tijeras aguardan silenciosas en el fondo,
y los dedales…,
los dedales se ponen de moda.

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