Es la mano vacía e indignada
la que empuña firme la espada,
es el brazo acalambrado y desnudo
el que levanta decidido la espada,
es el ojo lacrimoso y atónito
el que ve promesa en la espada,
es el corazón infeliz y cabreado
el que decide el filo de la espada,
es la razón invalidada y presa
la que atina al objetivo de la espada
¡que caigan esas cabezas!
que cambien los adjetivos,
que otro golpe de fortuna
se afile y nos divida el tiempo
es hora,
es ahora,
que es el hombre libre,
el que no necesita espadas.
IRMA, La Pillis
2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario
"Toda crítica verdadera es un acto de amor".