miércoles, 20 de enero de 2016

Hay pensamientos que no tienen palabras
créanme,
las he buscado como aguda brújula
subida en los hombros
de un satélite empinado.
Creí que estarían por arriba
asi que me lancé en paracaídas
desde el tejado del cielo,
¿yo? ¡yo!
yo que esquivo hasta al indefenso andén,
tambien pensé que estarían por abajo
y levanté algunos troncos y algunas rocas
arrancándoles con todo y su antiguedad
por si acaso se tratara de esas trampas
en donde a veces suelen caer los inocentes.
Pero nada.
Entonces, empecé a dudar del caos
y las busqué en el orden de las cosas
y fue allí en donde encontré
al pensamiento con su visible joroba
y su mirada inamovible
sin principio ni final.
Las consonantes deambulaban
dementes y ciegas
y a las vocales gesticulaban
súplicas, angustia, negación
discimulados gestos en afonía, en agonía.
Entonces entendí porqué hay pensamientos
que no tienen palabras
que no logran decir nada
que entierran al vocero y al poeta
que son apenas garabatos atrapados
tras el espejismo de una aminalada puerta
que le teme a sí misma
y a su llave mas honesta.
IRMA PÉREZ, La Pillis

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