domingo, 31 de julio de 2016

Tan fácil señalar al otro con un dedo
porque no piensa como uno
porque no vive como uno
porque es de otro lugar
porque es de otro color
porque no es de los nuestros
porque siente distinto.

Tan difícil señalarse a uno mismo
hacerlo con todos los dedos de la mano
y reconocer que el pecado 
no está en tales diferencias
pero si
en el propio criterio de juicio
y en la falta de coraje
para asumir el juicio propio.

IRMA PÉREZ, La Pillis - 2013

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