Irma Pérez Escorcia

LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este universo poético.

  Qué sacrificios ni qué nada. Todo lo que se hace por los hijos, es la oportunidad de un deber que nos da el derecho otorgado de ser inconmensurablemente felices.


IRMA PÉREZ

 Siempre ha habido un poeta o una poetisa que ha dicho, ha escrito, no ha callado, ha denunciado y ha apuntado la palabra-dardo al enemigo y a la maldad del mundo. De sobra han estado los portaliras o bardos que van tejiendo redes de contención, de expresión y de motivación a ritmo de segundo en todas las sucursales donde el amor respira. 

No sigamos pensando y diciendo que la poesía sólo es dulce empalagoso de repostería, amabilidad ocasional, tema enredado. Nombre tienen todas las cosas, y todo tiene razón de ser y significado. Que si algo ha de llevarse el viento, eso no son las palabras. Las palabras siempre se quedan y si se van, regresan, vuelven sin falta desde el eco de su más afinada intención. 

La Poesía está aquí, y está para eso. 

Así vuelve y dice: 

Pasaremos por todas las emociones, 
como quien pasa los ojos por un paisaje surrealista 
desde la ventana rota de un tren 

todas las emociones 
nos llegarán perceptibles a los huesos 
y todas ellas nos mostrarán, 
ardiendo y por primera vez,
cómo ha sentido la Tierra la ausencia de la gratitud

ella, inocente e incrédula ha visto caer sus cabellos, 
uno a uno arrancados desde la epidermis
con la malicia de la garra humana;
así ha vivido la cerrada noche,
sin el arropo natural de su tibia melena, 
ni la melodía de las voces de su fauna
galopándole en el pecho, cuando desde su interior
lucha intentos por rotar el beneficio de sus estaciones 

ella, perturbada en su orden y acorralada su salud, 
clama nuevas oraciones y demanda razones ante
un colectivo atolondrado 
que ha tenido que recordar del susto y de golpe
de qué color son los tomates,
los muebles de su casa,
y el origen de la blandura del pan 

ella, privada de cielo, de agua y de tierra,
junta estrellas alrededor de su cama
para que le alumbren la soledad de su almohada
junto a otra sin arrugas 

como ella,
pasaremos por todas las emociones 
en este viaje con destino a "alguna parte",
como si fuéramos olas temperamentales 
de un sólo mar que tiembla y se reduce

a un día le seguirá la hora aterradora 
o el minuto de alivio del día nuevo,
pero todos los días pensaremos en el amor,
"entre líneas": en el amor,
"en la menuda letra": en el amor,
"de reojo" o de lejos o
 ¡de iluminados!: en el amor

porque todos los días la maligna viralidad
-desde su bondad posible-
nos recordará de qué carecemos los mortales
y cuánto nos duele la profunda fractura 
de la libertad mientras hay vida;
nos estornudará en la cara 
-en partículas invisibles- 
la oportunidad de cambiar en cualquier 
momento nuestra suerte y,
todas nuestras decisiones definitivas. 


IRMA P.


 En un mundo en donde los adultos olvidan a los niños, no se puede esperar niños que cuando estén adultos, recuerden la gratitud. 

I.P.

Hay personas que te hacen felíz

sí, felíz como la famosa lombriz:
sin ningún esfuerzo,
sin proponérselo,
sin posturas,
sin horario,
sin mucho bla bla bla,
sin anillo de oro,
sin luna

sólo con verles me 
revuelco patas arriba dentro de mí,
soy panza de mascota acariciada,
la tibieza en la punta de la nariz del esquimal,
esa negra pepita en el ojo que se contrae,
que desaparece incluso,
frente al eufórico alumbrado 
que siempre es 
¡un Ser de esos!

IRMA P.


TÚ, ¿QUÉ CANTAS?

Tu corazón 
sentirá la emoción 
que dirigirá tu intención
cuando en la acción 
hayas de cantar la canción que te sabes. 

Tu razón 
será el dragón 
que en cualquier situación
ahuyentará la pasión 
que nuble tu visión 
cuando en la decisión
hayan de escucharte cantar. 

Al final, para toda ocasión,
en la reunión o desvinculación
del corazón y la razón, 
siempre serás la memoria 
de tu canción de cuna. 

IRMA P.

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

 No importa el entorno cercano, las condiciones reales o el espacio geográfico donde te encuentres; en este planeta, tú y yo y los demás, no...