domingo, 6 de agosto de 2017

LA QUINTAESENCIA


Todo es una frivolidad
en este castillo de ojos vidriosos;

tras el gran portón 
las manos golpean sus nudillos
queriendo pertenecer a ese claustro
con servicios y sacrificios
y otras formas de esclavitud nada virtual.


Las torres parecen miembros erectos
excitados en sus estratégicas esquinas
avivando una multitud que se pelea el protagonismo
de ser parte de la recámara de un rey que babea.


Todo es una farsa que gozan narcisos y bufones,
todo funciona como reloj en reversa
como espejo de doble fondo
y la felicidad alcanza tan poca altura
que el conformista la goza arrastrando su frente
seguida del dominio absoluto de sus genitales.


El portón yace tumbado tras la estampida;
afuera ha quedado la minoría

¡la quintaesencia!

los originales
los sabios emigrantes de cuatro patas
los liberados del hartazgo, de disfraces, de apegos
los girasoles de Van Gogh
la voz del río
las palabras de Krishnamurti
Obviblion de Piazzola y,
con más fortuna
los ojos que hayan visto este texto
como un clarísimo poema de amor.

IRMA PÉREZ, La Pillis

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