El color rojo es un vibrante provocador,
escandaloso como sonido de percusión en pleno sueño,
bochornoso como denso verano,
desafiante como el reclamo de una mirada
como los ojos de la locura cuando se embriaga
o el sabor metálico de algún desplante existencial
no todo lo que digo
lo excluye definitivamente, ¡qué va!
no hay que creer lo evidente
como única posibilidad
tengo la absoluta seguridad,
de que los momentos
más felices e intensos de mi existencia,
han estado profusa e intensamente
impregnados de rojo,
bebidos,
extasiados,
consumados en un copa de vino
o en una boca
así es, no se ve, pero
todas mis letras son rojas,
las sentimentales y nostálgicas,
las apasionadas,
las demenciales,
las revolucionarias,
las enfurecidas
o sea,
las del arrebatamiento poético,
ese intenso frenesí
que no podría ser posible
sin el ímpetu de ese apasionado
tono carmesí
en su riego sanguíneo.

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".