Las personas contenemos luz en nuestro interior, la misma que nos contiene externamente.
Las discusiones reiterativas entre las personas, vienen de la oscuridad que genera uno en el otro o, ambos entre sí. Sería contradictorio entonces, una necedad, un rollo patológico, aceptar ese sometimiento a tinieblas y titubeos, adaptarse a esa oscuridad -aunque el ojo pueda- pues finalmente, el que no puede negar que siempre lo está viendo todo desde adentro y claramente, es el corazón.
Las discusiones reiterativas entre las personas, vienen de la oscuridad que genera uno en el otro o, ambos entre sí. Sería contradictorio entonces, una necedad, un rollo patológico, aceptar ese sometimiento a tinieblas y titubeos, adaptarse a esa oscuridad -aunque el ojo pueda- pues finalmente, el que no puede negar que siempre lo está viendo todo desde adentro y claramente, es el corazón.
IRMA, LaPillis















